Cronica 9 – 08/07/2010

Día 9º

08 de julio de 2010 

EL P. GREGORY G. GAY,
REELEGIDO SUPERIOR GENERAL
DE LA CONGREGACIÓN DE LA MISIÓN

Eran las 10, 45 de la mañana del 8 de julio del año de gracia de 2010, cuando explotó en la sala de plenos un aplauso más fuerte y más prolongado de que costumbre. Toda la sala, puesta en pie, ovacionaba con calor al P. Gregory G. Gay reelegido Superior General de la Congregación de la Misión y de la Compañía de las Hijas de la Caridad. Esta es la gran noticia del día. Y esta es la crónica más sencilla y fácil de escribir. Porque todas las demás actividades de esta jornada -que las hubo- quedan totalmente oscurecidas por la elección del Superior General.

UNA ELECCIÓN SENCILLA Y NORMAL 
Si usted, expectante lector, no ha asistido nunca a la elección de un Superior General, tal vez se haga una película llena de solemnidades o de ritos enigmáticos. Bueno, pues le diré que es algo normal, sencillo, transparente, sin aditivos ni colorantes extraños. Déjeme que se lo cuente como en una especie de fotogramas, después usted mismo une los fotogramas y obtiene una película muy distinta de la que se imaginaba en su cabeza.

La sesión comenzaba con algo tan lógico para una comunidad creyente como es la invocación al Espíritu Santo con el canto gregoriano, naturalmente en latín, del “Veni Creator Spiritus”. El moderador, P. Gabriel Naranjo ambientaba el acto con una reflexión evangélica y vicenciana en torno a lo que iba a hacer, en ese preciso momento, esta Asamblea General.

Para no dejar ningún cabo suelto, el moderador recordaba el Directorio en los apartados que trata de la elección del Superior General, contaba los electores presentes en la sala -ciento catorce-, refrescaba la memoria de los presentes acerca del número de votaciones y de los votos necesarios, se repartían las papeletas, cada asambleísta escribía un nombre, se recogían las papeletas y un escrutador iba leyendo el nombre escrito en cada papeleta. Imagínese, atento lector, este nada complicado mecanismo electoral durante tres veces, o para decirlo más técnicamente, durante tres escrutinios, y tendrá en su cabeza todo el proceso seguido para la elección del Superior General.

“¿ACEPTA USTED LA REELECCIÓN?” 
Para completar la película, le contaré lo más sustancial e importante. En el tercer escrutinio, el P. Gregory G. Gay obtuvo el respaldo necesario de los asambleístas. Y como es de obligado cumplimiento, el moderador le hizo la pregunta clave: “¿Acepta usted la reelección como Superior General de la Congregación de la Misión?”, y el reelegido pronunció un rotundo “Yes”. Los aplausos de toda la Asamblea pusieron la música alegre y sonora a esa afirmación del reelegido Superior General.Como es habitual y natural en estos casos, todos los presentes fueron pasando, uno por uno, a dar el abrazo de fraternidad al sucesor de San Vicente de Paúl. Incluso la Superiora General de las Hijas de la Caridad y su Consejo también participaron en este gesto de cercanía.

DESDE EL CORAZÓN 
De ahí salieron las palabras que el P. Gregory G. Gay dirigió a la Asamblea. No llevaba ningún discurso preparado ni improvisó ninguna disquisición académica. Simplemente, apeló al corazón y con toda sencillez vino a decir: “Amo a la Congregación de la Misión. Amo a la Familia Vicenciana. Amo a los pobres. La elección es trabajo del Espíritu Santo. Prometo llevar a cabo, en estos años, lo que dice la Asamblea. Prometo fidelidad al carisma. Gracias por vuestro cariño”.

Y LA ASAMBLEA SIGUIÓ CON SU TRABAJO 
Un buen amigo me preguntaba por teléfono: “¿Toda la jornada de ayer se redujo a la elección del Superior General?”. Mi amigo no ha estado nunca en una Asamblea General. Por eso, no sabe que la Asamblea siguió con su trabajo. Un trabajo bastante pesado, tedioso, cansino, repetitivo, espeso. La razón es muy simple: se había quedado suelto un estatuto y había que volverlo al redil. El cronista se aburrió hasta la saciedad y el estatuto fue repasado, discutido, analizado, visto desde todos los ángulos, votado párrafo por párrafo… Da la impresión de que, a veces, los asambleístas se imponen grandes penitencias. Todo sea por el bien de la Asamblea.

También, hubo reuniones por grupos continentales para buscar criterios para la elección del Vicario General y proponer nombres para ese servicio. Pero esto se verá reflejado, mañana, en la elección correspondiente.

EN PRIMERA PERSONA CON EL P. GREGORY G. GAY
Unas horas después de su reelección, este cronista le pidió al P. Gregory G. Gay una pequeña entrevista para

– ¿Cómo se encuentra en estos momentos? estas crónicas. Y el P. Gregory no dudo un solo instante en concedérmela. Todos conocemos al P. Gregory, pero es bueno que él también exprese sus sentimientos y sus pensamientos para todos los lectores de este doméstico medio de comunicación.

– ¿Le ha sorprendido la reelección?
— No. Porque he tratado de actuar de forma muy clara, muy sencilla en lo que ha sido mi experiencia de estos seis años, y he dado a los cohermanos la oportunidad de ver si quieren caminar por esta línea o no. Después de haber escuchado los diferentes diálogos en la sala, veo que las cosas que yo considero importantes siguen siendo cosas importantes para los cohermanos. Referente al futuro de la Congregación, no voy a mencionar las cosas porque se puede leer en mi informe al principio de la Asamblea.

— En estos momentos me encuentro bien, como ya expresé a todos. El sentimiento no es el mismo que yo tenía hace seis años, porque, hace seis años, yo no sabía lo que significaba ser Superior General. Ahora sé que es un trabajo enorme, que exige mucha energía, pero estoy dispuesto a continuar con mi idea de hacer un plan de redistribución del trabajo dentro del Consejo y la Curia y, al mismo tiempo, lo que ya dije después de la elección, en cuanto a lo que es una constante en mí desde hace seis años y que no ha cambiado. Me refiero a mis sentimientos: mi amor por la Congregación, mi amor a la Familia Vicenciana y mi amor a los pobres. Esto no cambia y por ello me siento animado a seguir en esta línea.

 – Comienza una nueva etapa. ¿Con qué ánimo?
— Con un ánimo bueno. Lo que para mi será muy importante es que la Asamblea General escoja, para el Superior General, un buen equipo de trabajo con el que podamos trabajar juntos, distribuyendo el trabajo tal como es necesario, para el bien de la Congregación y las otras responsabilidades que todos tenemos en relación a la Familia Vicenciana.

– ¿Le han proporcionado muchos disgustos estos seis años pasados?
— Yo creo que es normal dentro del contexto de una responsabilidad grande, como es el ser Superior General, el experimentar disgustos. Tal vez una de las cosas que me disgusta más es cuando observo ausencia del celo que se debe tener como vicenciano. Me disgusta, sobre todo, cuando veo que no somos como San Vicente quería, con esa virtud que él más quería; me estoy refiriendo a cuando no somos sencillos, cuando no somos transparentes en lo que queremos decir y faltamos a la caridad al no decir directamente a la persona lo que uno piensa. Muchas veces, hablamos fuera de lo que sentimos y no lo hacemos directamente con la persona. Yo lo he experimentado y siento que es lo que más me disgusta: cuando no hablamos directamente con el interesado, tal vez por miedo de que no lo va aceptar o algo así. La falta de sencillez me disgusta mucho.

– ¿Y alegrías?
— Muchas alegrías. Tal vez la oportunidad de experimentar, como dije en mi informe, el carisma vivo en diferentes lugares, sea en la Congregación, en las Hijas de la Caridad o en otras ramas de la Familia Vicenciana, sobre todo cuando trabajan juntos con mucho entusiasmo. Por ejemplo, sentí una gran alegría cuando España celebró el Congreso de la Familia Vicenciana; el nivel de entusiasmo y el deseo de encaminar la Familia Vicenciana era muy real. Otro motivo de gran alegría es cuando, yendo de un país a otro, experimento este mismo entusiasmo, muchas veces en situaciones muy difíciles.

– ¿Cómo ve la Congregación en estos momentos?
— Tengo mucho optimismo y mucha esperanza. Hemos escuchado una intervención aquí, en la Asamblea, que yo escuché también en 2004, creo que fue la misma persona. Me refiero a que estamos disminuyendo en número. Esto es solamente una parte de la Congregación. Lo interesante para mi es la parte de la Congregación donde el Superior General y los Asistentes hemos visto cómo la Congregación está joven, donde la Congregación está creciendo, y poner nuestra mirada hacia allá. Debemos asegurar un buen liderazgo, buenos líderes para estos lugares. No se trata de decir que no pongamos interés en las otras partes del mundo, sino que debemos reenfocar energías que, tal vez, hemos puesto en una parte del mundo y dirigirlas hacia esta otra parte donde estamos en crecimiento.

– Y a los pesimistas, ¿qué les dice?
— Yo creo que tal vez una de las dificultades es que, cuando no tenemos una experiencia suficientemente internacional, caemos en actitudes pesimistas porque vemos solamente nuestra propia realidad y, si esta propia realidad no anda bien, si estamos perdiendo el espíritu o estamos disminuyendo en número, podemos estar más preocupados por el mantenimiento, en vez de impulsar una creatividad que nos haga ir hacia delante. También puede ocurrir esto cuando tenemos dificultades con cohermanos jóvenes, que viven a su manera, de forma un poco independiente… Yo digo que es mejor que abramos horizontes a la Congregación internacionalmente, y ello puede tener un efecto positivo para reanimar la propia realidad. Yo he oído a Sor Evelyne Franc hablar en el sentido de que todos somos parte de una cosa entera, en nuestro caso la Congregación de la Misión, y de que debemos sentirnos orgullosos donde el carisma está fuerte y con efectos positivos, sobre todo, en el servicio a los pobres y en la evangelización. Esto puede ser una forma de ayudarnos a la conversión, a la renovación en los lugares donde somos débiles y en los que, tal vez, hemos disminuido un poco.

– ¿Qué espera de esta Asamblea?
— Espero de esta Asamblea primeramente que continuemos con un proceso de diálogo. Veo, pues está muy claro, que hay diferentes mentalidades en cuanto a lo que es una Asamblea. Hay dos diferentes grupos aquí: unos con la idea de una Asamblea más en la línea de lo legal y el buen orden y temas como Estatutos, Postulados… y todos los argumentos para su aprobación o no. Otra actitud que siento y que es más relevante ahora, es la de una Asamblea que quiere ser más dialogal y donde hablamos de los asuntos que más nos importan, por ejemplo ¿qué nos dicen los pobres? Y por ahí es por donde debemos ir en los próximos seis años. Tuvimos que cancelar una parte de la Asamblea, que para mí iba a ser muy interesante: eran diferentes talleres sobre temas importantes, sobre situaciones actuales y de interés para la Congregación en diferentes partes del mundo. Voy a recomendar que esto sea tratado en la reunión de los nuevos Visitadores y también en el Encuentro de Visitadores dentro de tres años, temas de importancia como los abusos sexuales, la cuestión del envejecimiento de los cohermanos y de las Provincias… Qué hacer para confrontar eso, qué hacemos con las grandes propiedades, con el tema de los bienes, cómo podemos ir manejándolos de una manera más justa… Todavía nos queda el hablar de un asunto que va a ser difícil pero me importa escuchar el diálogo para sacar unas orientaciones, y es la cuestión de la reconfiguración y la mayor colaboración que debe existir a nivel interprovincial. También debemos meternos a fondo en otros Estatutos en los que, a mi entender, hay cosas interesantes sobre las que los cohermanos se deben expresar. Lo que me fastidia es cuando comenzamos a pelear “por palabras” y nos olvidamos que lo interesante es el tema. Hoy he aprendido mucho y me ha gustado percibir que a unas personas les gustan las cosas hechas según la ley y otras prefieren que seamos un poco más flexibles con la ley, y luego dejemos más espacio al espíritu para que nos guíe por dónde debemos caminar.

– La Asamblea se prepara ahora para elegir al Vicario General y a los Asistentes Generales. Expóngame sus criterios sobre este asunto.
— Una cosa muy importante es escoger un buen equipo, un buen Consejo General, para llevar adelante el trabajo que la Asamblea General nos propone para los próximos seis años. Para ello tengo varios criterios: que pongamos atención a lo que dicen las Constituciones referente a que un Asistente General: es para “asistir” al Superior General en la línea de cumplir lo que pide la Asamblea General y que trabajemos juntos. Aunque estamos disminuyendo en algunas partes, estamos aumentando en otros lugares, y tenemos que asegurar que escojamos líderes que comprendan esta situación y que puedan ayudar, teniendo en cuenta esta realidad de crecimiento de la Congregación. También necesito Consejeros que no tengan miedo al trabajo. Ya he hablado de hacer una redistribución del trabajo dentro de la Curia, dentro del Consejo, pues está demasiado centralizado en el Superior General. Esto exige que la persona tenga salud, buena salud. No es que tenga que ser joven, pero tiene que ser un trabajador constante. Es también muy importante que sea una persona que, obviamente, ama a Dios, ama a la Comunidad y que ama también a los pobres, y que va manifestando esto con sus disposiciones cuando, por ejemplo, está en la Curia, cuando está de viaje, que reza con la Comunidad, que participa en las actividades comunitarias y que muestra una cercanía y una sensibilidad hacia los pobres. Y, finalmente, que sea un hombre vicenciano que manifieste las virtudes características, sobre todo, la sencillez.

– ¿Cuál ha sido su primer pensamiento cuando la Asamblea le ha mostrado su cariño con un sonoro aplauso?
— Algo que yo traté de repetir entonces, y fue: gracias por su amor, por su apoyo; siento que una gran cantidad de cohermanos me respetan, me quieren, están dispuestos a apoyarme. Eso me hizo sentir bien y me dio ánimos para continuar.

            Y el P. Gregory se despide del cronista con la misma sonrisa con la que le recibió. Y el cronista le da la enhorabuena, le desea lo mejor, le da las gracias y piensa que está ante una buena persona, un cristiano cabal y un vicenciano convencido y convincente.

CELESTINO FERNÁNDEZ