Cronica 8 – 06/07/2010

Día 8º

06 de julio de 2010 

Decía un poeta español, allá por la mitad del siglo XIX, que “nada es verdad ni mentira, que todo es según el color del cristal con que se mira”. Este antiguo relativismo viene a propósito de la jornada asamblearia de ayer. Porque si usted la mira con gafas oscuras, sacará una impresión más bien oscura; y si la mira con gafas coloreadas, su impresión se acercará al optimismo razonable.

A este cronista le ocurre lo mismo. Por una parte, daba la sensación de que la mayoría de los asambleístas estaban en una actitud pasiva, escuchando con cierta desgana las exposiciones de los diversos ponentes, con una acusada falta de espíritu crítico, como si habitasen en el mejor de los limbos.

Pero, por otra parte, también se puede hacer una lectura totalmente distinta. Y es pensar que los asambleístas se tomaron muy seria y responsablemente la actitud de escucha, de interiorización y de reflexión. Y como la escucha es uno de los caminos de la sabiduría, pues los asambleístas escogieron el mejor camino, y así resultó una jornada repleta de profundidad y de dinamismo interior. O sea, que, entre una cosa y otra, escoja usted, confundido lector, lo que más le apetezca. Ahora bien, este cronista no se hace responsable de sus opciones, y, por supuesto, las respeta escrupulosamente.

DÍA DE EXPOSICIONES
No piense usted que el de ayer ha sido un día dedicado a visitar exposiciones de arte, de historia o de geografía. Me refiero a otras exposiciones, es decir, lo que varios miembros de la Asamblea han expuesto a la sedente y escuchante sala. Prácticamente, el ochenta por ciento de la jornada asamblearia de ayer ha consistido en que unos exponían y la mayoría oía o escuchaba, que no es lo mismo.

Sin embargo, para ser más exactos, hay que añadir que el veinte por ciento restante lo ha vuelto a ocupar la cuestión de Estatutos, Postulados, recomendaciones al Superior General y Decretos tomados de la Asamblea General anterior. Para moderar estos asuntos jurídicos, ha vuelto a la mesa central el P. Dennis H. Holtschneider y su sonrisa tranquilizadora. Y a los atascos del día anterior, ha seguido ayer un ritmo ágil y sin sobresaltos, como si los asambleístas no tuvieran muchas ganas de enzarzarse en discusiones más o menos nominalistas.

FORMACIÓN, DIVINO TESORO 
Todo el bloque de exposiciones ha tenido un común denominador: la formación continua o permanente, con todos sus derivados, consecuencias y aplicaciones. Que la formación, en todos sus tiempos y niveles, es imprescindible y fundamental, resulta una verdad casi dogmática; y que la formación es un tesoro que hay que cuidar y desarrollar, es una afirmación de sentido común.

Por eso, la primera exposición, desde la segunda hora de la mañana, ha corrido a cargo de los Padres Marcelo Manimtim y J. Carlos Fonsatti, responsables del CIF (Centro Internacional de Formación) que tiene su sede en esta Casa Madre de San Lázaro. Y ellos han ido explicando la historia, la programación temática, los objetivos y las bondades de este organismo. Muchos posibles lectores de estas crónicas han hecho estos estudios del CIF en su versión de tres meses, en la de un mes o alguna especial como la de los Hermanos o la denominada de “liderazgo”. La sala aplaudió, dio sus parabienes, animó a los responsables a seguir adelante y todo resultó bien.

Por la tarde, más exposiciones sobre la formación. En una llamada “mesa redonda”, se reunieron unos cuantos ponentes y fueron desgranando diversos aspectos del tema. Unos fueron más breves que otros y todos pusieron la mejor buena voluntad para captar la atención del auditorio.

Comenzó el P. José Antonio Ubillús, Asistente General, hablando de la importancia de la formación desde los tiempos de San Vicente de Paúl hasta hoy. Y trazó lo que podríamos llamar el eje de la formación: un camino nunca acabado y una exigencia de nuestra vocación. Sin olvidarse de una urgencia ineludible: reavivar el don recibido. El P. Daniel Vásquez, Visitador de Colombia, habló de la formación permanente en CLAPVI (Conferencia de Visitadores de América Latina y el Caribe). Resaltó que la formación permanente ocupa un primerísimo lugar en CLAPVI. Y trazó un completo panorama de objetivos, líneas de acción, dificultades, limitaciones, esfuerzos e ilusiones. Hay que resaltar dos frutos especialmente fecundos: la escuela de espiritualidad en Curitiba (Brasil) y la escuela para formadores en Colombia.

El P. Paulus Suparmono, Visitador de Indonesia, se centró en la formación permanente a nivel provincial, como un proceso largo y paciente que llevan a cabo en su Provincia y la manera de realizarlo con ilusión no exenta de dificultades. Finalmente, el P. Robert Petkovsek, de Slovenia, tuvo una intervención profesoral sobre la formación individual, o mejor, la autoformación permanente. Fue una intervención densa, navegando entre la teología, la filosofía, la espiritualidad y la psicología. Si hubiera tenido más tiempo, le habría quedado bordada.

Con el trabajo en grupos de los asambleístas, durante tres cuartos de hora, sobre tres preguntas en torno a la formación, y el diálogo más bien escaso y flojo en la sala, terminó este día de un mes de julio que, de nuevo, amenaza con calor agobiante. …

Y MAÑANA, PEREGRINACIÓN INTERIOR 
O dicho en román paladino, retiro de oración, reflexión y discernimiento. Porque los asambleístas se van a preparar, mañana día 7, para las próximas elecciones de Superior General, Vicario General y Asistentes Generales. Y lo van a hacer como Dios manda: con un día completo de retiro. Lo dará el P. Javier Álvarez, de la Provincia de Madrid y Director General de las Hijas de la Caridad, y versará sobre “La autoridad en la Congregación”.

Le anuncio, paciente lector, que mañana no habrá crónica. Los asambleístas se retiran a su castillo interior. Y este cronista, a sus asuntos.

CELESTINO FERNÁNDEZ