Cronica 6 – 03/07/2010

Día 6º

03 de julio de 2010 

París ha amanecido cubierto con un manto plomizo. La lluvia ha hecho su aparición de una forma brusca. Da la impresión de que el sofocante calor va a dejar paso a un ambiente refrescante, pero es sólo una impresión. La Asamblea ha finalizado su primera semana de trabajo. Si usted, amable lector, examina el programa previsto por los organizadores, comprobará que esta primera semana se ha cumplido con exactitud. Se puede decir que la Asamblea ha caminado con paso ágil. No se han producido atascos dignos de consideración, lo cual es muy importante en una reunión de estas características.

Esta sexta jornada en realidad ha sido media jornada. Los asambleístas, como todo grupo laborioso, tienen derecho al fin de semana. Y así, se ha trabajado hasta la hora de la comida. Naturalmente, también esto estaba previsto. Y los asambleístas han elevado plegarias de alabanza al Señor y a los organizadores por el descanso reparador que les espera.

El día comenzaba a las nueve de la mañana con la celebración de la Eucaristía en la capilla de San Vicente de Paúl. La noticia estaba en que el presidente de la Eucaristía era el cardenal de París, Mons. André Vingt-trois, un cardenal con un apellido curioso y con un rostro sonriente y bonachón. Sin especiales ceremonias, con la sencillez de estar en familia, el cardenal animó a los asambleístas a trabajar con ilusión como lo hicieron los Fundadores. Y a las diez, los asambleístas ya estaban en la sala de plenos de la Rue du Bac, después de envolverse en paraguas, chubasqueros y otros atuendos variopintos contra la lluvia.

LOS POBRES NOS EVANGELIZAN 
En realidad el trabajo asambleario de esta media jornada ha sido más bien breve, tranquilo y sencillo. Y para calentar motores, lo primero que han hecho los asambleístas es contemplar un video de la India. Es una novedad que se ha inaugurado en esta Asamblea: ir poniendo en la pantalla de la sala, en diversos momentos, una serie de vídeos o películas cortas que vayan recordando la voz de los pobres, la realidad de la marginación, la crueldad de la insolidaridad, la interpelación de “nuestros amos y señores”. Tal vez, a más de un asambleísta le pueda resultar monótono o repetitivo. Pero no cabe duda de que es una buena forma de revolucionar las conciencias.

Y esta mañana, los asambleístas han contemplado unas imágenes duras de la vida de un grupo de leprosos rechazados por la sociedad y por sus mismas familias. Unos leprosos recogidos en un Centro de las Hijas de la Caridad y que, como diría San Vicente de Paúl, nos evangelizan con su sola presencia.

PREPARANDO LA ELECCIÓN DEL SUPERIOR GENERAL
Lo decía el moderador, P. Gabriel Naranjo: “Vamos a acercarnos a lo que llamaríamos trabajos propios de una Asamblea”. Y cualquiera que esté un poco familiarizado con la dinámica y el contenido de la Asamblea General sabe que uno de esos “trabajos propios” más importante es la elección del Superior General. Para ello, en esta mañana se ha llevado a cabo la llamada “votación indicativa”, según el número 37 del Directorio. Observe el atento y fiel lector que me refiero a “votación indicativa”, o sea, que es el paso previo para la elección definitiva. Los asambleístas han escrito el nombre o los nombres (no más de tres) de sus candidatos, los escrutadores han recogido las papeletas, las han metido en un sobre, han cerrado el sobre, y se lo han entregado al Superior General. El escrutinio se hará fuera de la sala y el lunes se verá el resultado. Después vendrá la elección. La fecha señalada es el próximo jueves día ocho.

UNA COMISIÓN ESPECIAL 
En la sala de plenos, el cronista ocupa un lugar al fondo. Pero el cronista no está solo. A su lado acostumbran a sentarse tres personas conocidas por el nombre de “sintetizadores”. Esas personas son los Padres José Ignacio Caamaño, Marcelo Manimtim y Jean Daniel Planchot. Ellos forman la Comisión de síntesis. Una Comisión nueva, con un trabajo intenso, delicado y no siempre fácil. Porque sintetizar todo lo que se hace y se dice en una Asamblea General es una labor de orfebrería fina.

Bueno, pues esta Comisión rindió cuentas esta mañana. El P. José Ignacio Caamaño presentó el fruto de su trabajo a los asambleístas, y éstos se fueron a reflexionar, evaluar y dictaminar el trabajo de los sintetizadores.

Este cronista, como es obvio, no ha conocido Asambleas Generales muy antiguas. Supongo que entonces no habría una gran información. Pero esta Asamblea General puede pasar a la historia como la Asamblea de la información. Repare usted, lector, que entre las Actas oficiales, la Comisión de síntesis y estas humildes y modestas crónicas hay información abundante y sobreabundante.

Y la jornada terminó con la perspectiva del descanso, de la excursión turística o del ocio apacible y doméstico. Cada asambleísta habrá escogido su programa de fin de semana. Este cronista también hace uso de ese derecho y se despide hasta el lunes.

CELESTINO FERNÁNDEZ