Cronica 5 – 02/07/2010

Día 5º

02 de julio de 2010 

El título de este quinto día de la Asamblea General me lo ha inspirado un traductor, uno de los misioneros que pone su don de lenguas al servicio de esta magna reunión. Y es que si ayer la voz de los pobres resonó en la sala por medio de la imagen y la palabra, hoy los pobres se han hecho presentes por medio de las obras. Por eso, este conspicuo traductor me indicaba que el título más exacto podría ser: “Muestrario de servicios en favor de los pobres”.

Y es que toda la jornada de hoy ha sido prácticamente eso: una exposición significativa de lo que la Congregación de la Misión está haciendo en el mundo por la evangelización integral de los pobres, de los marginados sociales, de los excluidos. Evidentemente, ha sido sólo un muestrario. Para relatar todos los servicios, trabajos, desvelos, proyectos, iniciativas que los misioneros de la Congregación de la Misión llevan a cabo en todos los Continentes, serían necesarios muchos meses de Asamblea. Y, desde luego, en este muestrario se han querido incluir algunos proyectos o iniciativas que llevan cierta carga de originalidad y de creatividad.

Por lo demás, la Asamblea va avanzando. Según algunos, con más lentitud de lo esperado. Según otros, con la normalidad de un evento de estas características. Y, por supuesto, tampoco faltan los que opinan que da la impresión de que todavía no se ha entrado en la materia propia de una Asamblea General. Tal vez, despiste un poco el hecho de que esta Asamblea pretende ser, sobre todo, un foro de diálogo y un intercambio de experiencias que iluminen el tema global: “Fidelidad creativa a la misión”. Y si algún asambleísta, por casualidad o distracción, se olvidara de ello, ahí está, en el frontispicio de la sala, el logotipo de la Asamblea para recordarlo con insistencia.

EL AMOR ES INFINITAMENTE INVENTIVO 

Tomo prestada de San Vicente de Paúl esta frase que ya se ha hecho santo y seña de la actividad apostólica de toda la Familia Vicenciana. Y lo hago para enmarcar todo ese muestrario de experiencias y proyectos que han desfilado por la sala de plenos. Como ha dicho alguno de los ponentes, este muestrario es el regalo más bello que la Familia Vicenciana puede hacer a los Fundadores en su 350 aniversario.

La primera actividad expuesta ha sido la “Oficina de Solidaridad Vicenciana”. Su director ejecutivo, el P. Miles Heinen explicó con claridad el origen, el funcionamiento, los objetivos, los resultados, los proyectos antiguos y nuevos de esta iniciativa ya fuertemente consolidada. Y si el lector quiere que le resuma en una sola frase el ser y el quehacer de esta “Oficina de Solidaridad Vicenciana”, tal vez le valga algo así como “ayudar a la Congregación de la Misión a obtener fondos para la evangelización y el servicio de los pobres”.

A continuación, han aparecido ante los ojos y los oídos de los asambleístas una serie de proyectos. Algunos ya conocidos, otros, menos conocidos o desconocidos del todo. Por ejemplo, la ingente obra del P. Pedro Opeka en Madagascar; la Casa de acogida, cerca de Roma, para la reinserción social de drogodependientes; la pastoral de la carretera en Brasil; la obra social de la Universidad de Saint John, en Estados Unidos; la obra para personas sin hogar, en Filipinas; la experiencia parroquial evangelizadora llevada a cabo por un equipo de sacerdotes y laicos, donde trabajan unos dieciséis laicos; la amplia actividad en las Islas Salomón, en un Seminario, en la pastoral parroquial, en la educación…

A todo este muestrario de la sala, puede añadir usted, atento e interesado lector, las experiencias e iniciativas, personales y provinciales, de servicio a los pobres que los asambleístas expusieron e intercambiaron en grupos de reflexión. El cronista da fe de que fueron abundantes, unas más creativas que otras.

EL CAMBIO SISTÉMICO

La exposición que ocupó más tiempo, casi toda la tarde, fue la del “cambio sistémico”. El P. Robert Maloney se ocupó de explicar su historia, las ideas matrices, las metas, el procedimiento, las actividades llevadas a cabo, las características de los proyectos, el presente y el futuro. Y lo hizo con la claridad y la brillantez de quien está dedicado en cuerpo y alma a este proyecto.

El P. Herminio Antonello plasmó, verbal y gráficamente, el cambio sistémico en una obra concreta en Italia: “Agua. Una gota de vida”. Una obra que implica a miembros de la Congregación y a Hijas de la Caridad. Una obra que se apoya en lo que significa y conlleva el cambio sistémico.

El diálogo con ambos ponentes fue extenso y fluido, a partir de tres cuestiones que los asambleístas trabajaron por grupos lingüísticos. Y, sin ánimo de hacer publicidad encubierta o descarada, el cronista recomienda leer el libro “Semillas de esperanza. Historias de cambio sistémico”. En él encontrará el lector el complemento necesario para entender bien esto del cambio sistémico.

O sea, que la de hoy ha sido una jornada de escucha y de diálogo, de reflexión y de trabajo, perfectamente moderada por el P. Jean Landousies. Todos los asambleístas son personas pacientes y laboriosas, dos requisitos indispensables para participar en una Asamblea General.

CELESTINO FERNÁNDEZ