Cronica 3 – 30/06/2010

Día 3º

30 de junio de 2010

Tengo que confesar que carezco de dotes adivinatorias. Y, consiguientemente, tengo que acusarme del pecado de prejuicio, anticipación ligera o falsa previsión. Me explico. Al llegar al salón de plenos, a las nueve menos cinco de la mañana, eché un vistazo al orden del día de esta tercera jornada de la Asamblea General. Mis primeros pensamientos me dibujaron un día aburrido, monótono, lleno de formalidades reglamentarias, de números cansinos, de estadísticas frías y de organigramas técnicos y tediosos. En definitiva, el típico día gris de toda Asamblea, donde un cronista se encuentra ayuno de algo noticiable.

Pues resulta, querido lector, que esta jornada ha sido todo lo contrario. Ciertamente, ha habido alguna votación y se ha trabajado muy brevemente por grupos lingüísticos, pero el grueso del día ha tenido una sorpresa que este cronista juzga interesante y merecedora de toda la atención. Y como enseñan en las clases de redacción periodística, lo más importante debe ir lo primero en cualquier noticia que merezca la pena. A eso voy.

NÚMEROS CON VIDA O LA RADIOGRAFÍA DE UNA CONGREGACIÓN
Me refiero al informe que ha presentado el Secretario General, P. Claudio Santangelo. Un informe de cinco páginas y media con el complemento de unas precisas y justas proyecciones en la pantalla. Un informe de números y estadísticas, pero lleno de vida, de personas, de reflexiones serenas, de interrogantes agudos. Un informe enmarcado en una frase tan humana como evangélica y vicenciana: “Los mejores recursos de la Congregación son los mismos misioneros”.

El P. Claudio, con aplomo y dominio de la escena, ha trazado lo que podríamos llamar la radiografía de la Congregación de la Misión durante estos seis últimos años. Evidentemente, a muchos les puede resultar una radiografía negativa, pero la realidad es tozuda y es la que es. Ha presentado la evolución numérica de la Congregación; los ministerios en número y porcentajes; las tendencias de los misioneros en las Provincias: nuevos incorporados, fallecidos, expulsiones, incardinaciones en el clero diocesano, dispensas del ministerio sacerdotal; y la evolución de estudiantes “admitidos”. Cuando el P. Claudio estaba hablando, este cronista pensaba en el abanico de reacciones por parte de los asambleístas y de los posibles lectores. Reacciones de preocupación, de pesimismo, de perplejidad, de interrogación, de confianza… Y se me venía a la mente la apelación constante de Vicente de Paúl a “cabalgar a lomos de la Providencia”.

He aquí algunos datos expuestos por el Secretario General: de 3.435 miembros en 2004 hemos descendido a 3.299 misioneros a fecha del 31 de diciembre de 2009. Significa un promedio de pérdida de 27 misioneros por año. Las parroquias siguen presidiendo, con bastante ventaja, la ocupación ministerial de la Congregación. Ha descendido el número de los misioneros dedicados a la formación de los nuestros, a las misiones “ad gentes” y a la animación de las Hijas de la Caridad. Ha aumentado el número de jubilados y enfermos. Sigue siendo pequeña la presencia en las misiones populares. En los últimos seis años, 72 misioneros han sido expulsados, 37 se han incardinado en las diócesis, 13 Hermanos y estudiantes han sido dispensados de los votos por el Superior General, y 26 han obtenido de la Santa Sede la dispensa del ministerio sacerdotal. Hay 209 ausentes en todo el mundo, es decir, la Provincia más grande después de Polonia.

El descenso es evidente. Y el P. Claudio se hacía una pregunta: “¿Cuál puede ser la razón principal de este déficit?”. Cualquier lector respondería que la clave está en algo tan normal como los fallecimientos o la escasez de vocaciones. Sin embargo, el P. Claudio apuntaba en otra dirección: la causa principal son las expulsiones, las incardinaciones en las diócesis, los dispensados de los votos y los dispensados del ministerio sacerdotal.

La sala ha reaccionado ante este informe. Han sido muchas las intervenciones de los asambleístas y pudieron ser muchas más si el implacable reloj lo hubiera permitido. En forma de preguntas o de reflexiones, los asambleístas han conseguido que esta Asamblea sea dialogante. Se notaba que el tema preocupa, que detrás de los números hay dolores, tragedias, esperanzas y desesperanzas, vidas y personas, desgarros y soledades, cansancios y desencantos. Este cronista se agarra a una frase de San Vicente citada por el P. Claudio al final de su informe: “El trabajo de nuestro Señor se realiza no tanto por la multitud de trabajadores, sino por la fidelidad del pequeño número que Él llama”.

DE MODERADORES Y OTRAS FORMALIDADES DOCUMENTALES 
La Asamblea tiene que avanzar y para ello es necesario terminar de poner a punto las “formalidades” que todavía faltan. Me refiero a los tres moderadores, a la constitución de la llamada Comisión central y al Documento de consulta. Tres requisitos imprescindibles en una Asamblea General.

Pues bien, han sido elegidos los tres moderadores en las personas de los Padres Jean Landousies (por la lengua francesa), Gabriel Naranjo (por la lengua española) y Dennis Holtschneider (por la lengua inglesa). Y han sido elegidos también los cinco miembros que, junto al presidente, secretario y moderadores, formarán parte de la Comisión central: los Padres Javier Álvarez, Elie Delplace, Mikel Ngoka, Alberto Vernaschi y Stanislav Zontak.

Y para que la Asamblea tenga una ayuda iluminadora, el P. Giuseppe Turati presentó el Documento de consulta que ha preparado para esta Asamblea la Comisión preparatoria. Un Documento que no es votado porque quiere ser una guía para mejor dialogar.

MESA REDONDA 

La jornada ha terminado con una especie de “mesa redonda” compuesta por tres representantes de otras tantas regiones de la Congregación en el mundo. Así, los tres han ido relatando las luces y las sombras de esas regiones en estos últimos seis años. El P. Corpus Delgado ha hablado en nombre de la CEVIM (Conferencia de Visitadores de Europa y Oriente medio), el P. Mikel Ngoka ha expuesto lo realizado por la COVIAM (Conferencia de Visitadores de África y Madagascar) y el P. Gabriel Naranjo ha desmenuzado los trabajos y los días de la CLAPVI (Conferencia de América Latina y el Caribe). Ciertamente, han aparecido más luces que sombras. Lo cual siempre es alentador.

CELESTINO FERNÁNDEZ