Cronica 12 – 12/07/2010

Día 12º

12 de julio de 2010 

El cielo de París ha sido benévolo y compasivo. Al amanecer de este lunes adormecido, nos ha regalado una tormenta con gran aparato eléctrico. Parece que el calor agobiante ha desaparecido por unas horas, pero es sólo un espejismo. España ha entrado, por fin, en el olimpo del fútbol, al conquistar, con tenacidad, maestría y humildad, el campeonato mundial de balompié. Y la Asamblea General se dispone a entrar en su recta final. Los asambleístas, como estudiantes aplicados, han vuelto al aula con la conciencia de que faltan cinco días para terminar el curso, es decir, para culminar la Asamblea. Y, por supuesto, están decididos a sacar una nota brillante o, por lo menos, bastante notable.

Por lo demás, la tarea de este lunes ha pivotado en torno a dos grandes bloques: una exposición de algunas Conferencias de Visitadores, y la presentación y votación de una larga serie de Estatutos. El lector asiduo se dará cuenta de que éste suele ser el telón de fondo de la Asamblea: la mezcla de lo dialogal y lo jurídico. Ha sido, casi siempre, la tónica de todas las Asambleas, y tal vez los hados nos digan que tiene que ser así. Por otra parte, se da oportunidad para que cada asambleísta muestre públicamente su reconocida u oculta vocación de predicador, de polemista o de jurista. Naturalmente, a unos les gusta más una cosa y a otros, la contraria. Es como la vida misma. Porque una Asamblea es, de alguna manera, un reflejo de la vida.

UN VIAJE INTERCONTINENTAL 
No se preocupe usted, lector inquieto. Los asambleístas no se han ido de viaje durante esta jornada. Han permanecido atados a sus escaños en la sala de plenos. El viaje al que me refiero es solamente virtual, como dirían los cibernéticos. Un viaje pilotado por unos guías expertos como son los Presidentes o responsables de las Conferencias de Visitadores.

Y así, durante la primera parte de esta mañana, se presentaron ante los asambleístas los Padres Mathew Kallammakal, Visitador de India Norte, Michael J. Carroll, Visitador de USA Este, y Daniel Vásquez, Visitador de Colombia. Los tres hablaron como Presidentes de sus respectivas Conferencias: APVC (Conferencia de Asia-Pacífico y Filipinas), NCV (Conferencia de Estados Unidos) y CLAPVI (Conferencia de América Latina y el Caribe).

Los tres fueron mostrando lo mejor de su paisaje y de su paisanaje. Y los tres hicieron hincapié en un catálogo de realidades conseguidas, de objetivos más o menos logrados, de retos encarados y de sueños y deseos esperanzadoramente planteados. En las tres intervenciones fueron saliendo, al unísono, expresiones como: renovación interior, formación inicial y permanente, colaboración interprovincial, relación con la Familia Vicenciana, cursos de formación especial y especializada, vivencia de la identidad y de la espiritualidad vicencianas, compromiso radical con los más pobres y excluidos, encuentros variados y periódicos, iniciativas de todo tipo para llevar a cabo la misión, creatividad para encontrar nuevos caminos y nuevos métodos evangelizadores, potenciación del ser y del quehacer misionero…

Este cronista no se resiste a subrayar una hermosa idea que el moderador, P. Gabriel Naranjo recogió al final de esta “mesa redonda”. Vino a decir que la realidad de estas Conferencias de Visitadores en la Congregación de la Misión es un fruto del Concilio Vaticano II. Porque recogen, de alguna manera, la eclesiología conciliar: un concepto de Iglesia más participativo y comunitario.

ENCIENDAN LA MÁQUINA Y VOTEN 
Ha sido la frase más repetida por el moderador. Este cronista comenzó, desde la segunda parte de la mañana hasta el final de toda la sesión de la tarde, a contar las veces que salía esta frase de la boca del P. Gabriel Naranjo. Pero, entre idas y venidas, fue perdiendo el hilo, se despistó y no terminó de contar. Sin embargo, puede dar fe de que este artilugio, que los primeros días de la Asamblea se negaba a funcionar adecuadamente, hoy ha funcionado con bastante precisión y ha sido el protagonista de la jornada.

Y es que han vuelto a aparecer los Estatutos. Unos señores antipáticos para algunos asambleístas y bastante simpáticos para otros. Todavía quedaba sin presentar una lista grande de Estatutos, y hoy el Presidente de la Comisión, el P. Alberto Vernaschi, con una paciencia de senador romano, los ha hecho desfilar por la pasarela asamblearia. Han desfilado uno por uno, número por número, párrafo por párrafo, apartado por apartado. Algunos han aparecido adornados con algunos aderezos mayores que la Comisión ha incorporado a petición y propuesta de los asambleístas, como está prescrito por el Directorio. Otros han sufrido solamente ciertos retoques verbales que no cambian su contenido sustancial.

Lógicamente, esta larga sesión se ha caracterizado por las intervenciones constantes de los asambleístas en forma de preguntas, aclaraciones, modos, algún que otro discurso enfervorizado, cuestiones terminológicas, enmiendas parciales o totales, consideraciones jurídicas y pastorales, acuerdos y desacuerdos, traducciones no coincidentes en una o en otra lengua… Eso sí, todo ello con el debido orden y con una exquisita educación.

Y, a cada intervalo de tiempo, sonaba la voz del moderador: “Enciendan la máquina y voten”. Y los asambleístas daban su aceptación o su desacuerdo con la dichosa máquina. A decir verdad, la máquina casi siempre se apuntaba al botón de la aceptación. En la jornada de mañana, seguirán presentes en la sala los Estatutos restantes. Y seguirá también la voz del moderador llamando al uso de la máquina.

La jornada de hoy también ha discurrido festivamente fuera de la sala. Los asambleístas y ayudadores españoles han compartido la victoria futbolística con todos los asambleístas y con todos los miembros de la comunidad de la Casa Madre. Y lo han hecho con un detalle alimenticio. Lo mismo que los dos cohermanos holandeses. Porque el fútbol no es solamente cuestión de goles, sino escuela de fraternidad y de amistad.

CELESTINO FERNÁNDEZ