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Curso de Formación de Formadores (Espanhol) – 2012

29 de abril de 2014
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-CLAPVI-
12-24.02.2012
Funza – Cundinamarca

Décimo dia

José Jair Vélez D.

Llegamos hoy al último día de nuestro Curso de Formación de Formadores, con la oración de Laudes iniciamos el día, luego del desayuno nos reunimos en la sala de conferencias para iniciar el trabajo. Hoy el ponente fue el Padre Jorge Luis Rodríguez, C.M., Rector del Seminario de Santo Domingo de los Tsachilas en Ecuador. Su ponencia: La Familia Vicentina llamados a la Misión.

El Padre advierte que hará referencia sobre todo a los grupos de la Familia Vicentina existentes en el Comlombia y divide su ponencia en tres partes:

1. Qué nos hace ser familia
2. Elementos comunes
3. Llamados como familia a la misión

1. Qué nos hace ser familia: Una familia tiene un origen común, un aire común en hechos de principios, motivaciones, expresiones.

Pero, ¿qué nos hace ser familia vicentina?

AIC: asume una lucha consciente y permanente contra todas las pobrezas y sus causas, para lograr una justicia social desarrollando una acción conjunta de personas voluntarias con compromiso cristiano.

C.M.: seguimiento de Jesucristo evangelizador de los pobres, la formación del clero y de los laicos.

H.C.: honrar y servir a Jesucristo. El servicio corporal y espiritual

Asociación de la Medalla Milagrosa: Ejercer un apostolado de caridad con los menos favorecidos para que eleven su sentido de dignidad y mejoren su calidad de vida.
Asociación de Hijos e hijas de María Inmaculada: canalizar la actividad apostólica y social de sus miembros preparándoles individual y comunitariamente en el espíritu de San Vicente y Santa Luisa.

Juventudes Marianas Vicentinas: Suscitar, acompañar y dinamizar en los jóvenes el espíritu misionero y el apostolado a favor de los pobres, principalmente de los jóvenes.

Damas del Santuario: Asociación católica de carácter religioso y social sin ánimo de lucro que venera a la Santísima Virgen María bajo la advocación de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa.

Fundación Luisas de Marillac: asociación de personas católicas que buscan la realización de su vocación cristiana. Promueven y rehabilitan integralmente a los pobres.

MISEVI: se crea para fomentar, apoyar, facilitar y coordinar la presencia y el trabajo misionero de los laicos vicentinos en las misiones ad gentes encomendadas a la Familia Vicentina.

SSVP: Su misión es responder a las necesidades del pobre, generando en comunidad alternativas de solución.

VOLJUVI: Conforma comunidades de jóvenes con el fin de desarrollar planes, programas, proyectos y actividades de voluntariado y de interés general inspirados en el Evangelio.

NAVIL: busca que los niños sean amigos de Jesús y que María sea su maestra y modelo. Hijos de la Caridad: Congregación religiosa de sacerdotes y hermanos. Dedicados a tareas pastorales cerca de la gente más alejada de la fe y de la Iglesia.

2. Elementos Comunes:

– La centralidad de Jesucristo evangelizador de los pobres.
– Amar a los pobres en Cristo y a Cristo en los pobres.
– Amor afectivo y efectivo
– La experiencia de María.

3. Llamados como familia a la misión: Ser instrumentos de Cristo; prolongar la misión de Cristo, vivir la misma vocación en Cristo y una misión que priorice la centralidad de la Palabra.

El ponente concluye su intervención con las siguientes observaciones que nos pueden ser muy útiles: conocernos y formarnos para actuar juntos; una familia que se sostiene y se mantiene; compartimos un carisma con un carácter secular; vivimos la centralidad de la Palabra.

Luego de un descanso nos reunimos en plenaria para darle eco a la ponencia del Padre Jorge Ruíz y realizar la evaluación del Curso.

A las 5:30 p.m. se realizó la solemne Eucaristía de clausura del Curso presidida por el Padre Daniel Arturo Vásquez, C.M., presidente de CLAPVI.

Noveno dia

José Jair Vélez D.

Después de haber iniciado el tiempo de Cuaresma el día de ayer con el miércoles de ceniza, y una vez celebrada la eucaristía presidida hoy por el P. Rafael Buendía, de la Provincia de Perú, nos reunimos en la sala de conferencias para dar inicio al trabajo. Para hoy le correspondió el turno a la Doctora Susana Nuin, Secretaria Ejecutiva del Departamento de Comunicación y Prensa del CELAM, con el tema “LA COMUNICACIÓN FORMADORA”.

Luego de la presentación, la ponente manifiesta que más que una ponencia, su intervención la centrará en un compartir de experiencias donde no viene a traer algo que ya sabía sino a aprender y a retroalimentarse con la experiencia de todos.

Para iniciar, nos indica cuatro puntos en los que basará su presentación y que son fundamentales para cualquier comunicador o formador:

1. ¿Qué pasa con la comunicación en la revelación del Antiguo y Nuevo testamento?

2. ¿Qué pasa con la comunicación dentro los Padres de la Iglesia?

3. ¿Qué pasa con la comunicación en el Magisterio de la Iglesia?

4. Pastoral para transformar la realidad

1. ¿Qué pasa con la comunicación en la revelación del Antiguo y Nuevo testamento?
Para hablar del Antiguo Testamento toma como referencia al rey David, quien siendo un pecador tenía claro qué era lo que Dios quería de él, mientras que en el Nuevo Testamento se abre un camino nuevo de comunicación en la persona de Jesús. Dios se comunica con nosotros dándose a sí mismo a través de Jesús quien se hace presente en cada uno de nosotros.

Es un continuo encuentro con Jesús vivo, un encuentro con Jesús en el otro y un encuentro con Jesús en la comunidad.

Constatamos en los Evangelios como Jesús muestra un estilo de comunicación a través de diálogos: diálogos amorosos, furiosos, pacientes e impacientes, etc.

2. ¿Qué pasa con la comunicación dentro los Padres de la Iglesia?
A través de varias experiencias, la ponente responde a esta pregunta afirmando que el testimonio de los Padres de la Iglesia, entre ellos San Juan Crisóstomo, en la comunicación es tan fuerte que genera conversiones inmediatas.

3. ¿Qué pasa con la comunicación en el Magisterio de la Iglesia?

El Documento de Aparecida es clave porque, pese a que en los anteriores documentos de la Iglesia la comunicación ocupó parte fundamental de ellos, en Aparecida se habla de la dignidad de la vida humana. Todo el documento de Aparecida está atravesado por un componente comunicativo.

4. Pastoral para transformar la realidad

La comunicación no puede estar desencarnada, ya que los cristianos somos la única religión donde Dios se encarna. La Trinidad se encarna en Jesús, Jesús se encarna para traer vida nueva, vida abundante, vida digna, vida plena. El camino de toda esta comunicación es Jesús.

Luego de abordar los temas anteriores, la conferencista mediante una metodología participativa, nos brinda un espacio para conocer qué es lo que nos gustaría saber acerca del tema de comunicación en general. Los participantes de una manera sencilla le manifestaron algunas inquietudes sobre el tema mientras ella de la misma forma iba respondiendo.

De dicha conversación la ponente subraya que la comunicación es un proceso que se presenta en forma de espiral ascendente, que inicia y se va construyendo en un proceso. También nos habla sobre una clave comunicativa, clave que nos resulta interesante: “todo conflicto hay que reconocerlo, una vez asumido, hay que transitarlo; cuando un conflicto dura mucho tiempo hay que mirar qué nos está pasando.

Finaliza su intervención diciendo que hay un camino, un proyecto de vida, que tenemos una razón y un afecto, pero el gran desafío es integrar profundamente estos elementos. La comunicación tiene su fundamento en la vida trinitaria; ningún comunicador puede perder de vista que Dios nos amó primero y que estamos llamados a continuar ese hecho comunicativo a través de nuestra vida y de una competente formación.

Luego de la merienda nos reunimos como de costumbre por grupos para dar respuesta al siguiente interrogante: Cómo se ha integrado en la misión estos tres momentos:

1. El proceso humano de la persona que se acompaña
2. Las nuevas tecnologías
3. El servicio desde nuestro carisma

En horas de la tarde nos reunimos en plenaria para exponer las conclusiones del trabajo en grupo y luego pasamos a la parte externa del seminario para tomarnos la foto oficial del curso. Ya en horas de la noche y teniendo en cuenta que algunos de los participantes se disponían para partir a sus lugares de trabajo, tuvimos un encuentro fraterno en comunidad.

Octavo dia

José Jair Vélez D.

Colombia. Luego del desayuno, nos reunimos en el salón de conferencias con el ponente del día, el P. Pedro Hughes Fitzgerald, Sacerdote irlandés, miembro del Instituto Misionero San Colombano y actual Secretario Ejecutivo del Departamento de Justicia y Solidaridad del CELAM. Su ponencia: LA MISIÓN AD GENTES.

El Padre Hughes luego de su presentación manifiesta que con esta ponencia no pretende mostrar lo que dice el documento del Concilio Vaticano II, sino más bien seguir una especie de ruta que la Iglesia ha caminado durante su propia historia con relación a la misión realizada en todos los pueblos del mundo y tratar de reflexionar lo que la Iglesia ha aprendido en dicho proceso. Así las cosas, el Padre estructura su ponencia de la siguiente manera:

1. Salvación en el antiguo testamento: la tensión entre la fe de Israel (particular) y las naciones (universal). Comienza desde el hecho fundacional (Ex 3) donde Dios se comunica con Moisés; también hay varios credos históricos, por ejemplo en Deuteronomio 6 donde vemos uno de estos credos donde se muestra la experiencia del pueblo de Israel con Dios, un Dios que da vida, un Dios que con brazo fuerte los sacó de Egipto y los llevó a la tierra prometida.

Vemos también como la fe de Israel se abre a través del exilio, donde mediante los profetas Jeremías, Isaías se dan cuenta que Dios es Dios también de las demás naciones (Isaías 65). La fe de Israel avanza y crece, se abre al conjunto de la humanidad.

2. El Nuevo Testamento: en principio la actitud de Jesús con las otras naciones aparece un poco ambigua; por un lado tenemos a un Jesús con referencias muy claras de que él es el enviado al pueblo de Israel y que su conciencia de ser enviado más allá de las fronteras de Israel es bastante débil. Son varios los textos que nos hablan de un Jesús que tiene una conciencia muy propia de sí mismo como judío. Muestra de esto lo vemos por ejemplo el texto de Marcos 7, 24-29, en el episodio de Jesús con la Siro fenicia: …”los perros comen las migajas que dejan caer los hijos”.

Llegamos luego al texto conocido de Mateo 28: aquí se narra el gran envío a todas las naciones, ya sin ambigüedades para el anuncio del evangelio, es decir, es un anuncio ya con un sentido universal. Luego notamos como en Gálatas 3, 26 no hay diferencias ni de culturas, ni de pueblos, ni entre varón y mujer… es un anuncio que incluye a toda la humanidad.

3. La Cristiandad. En esta época situamos a San Agustín quinen vive la crisis del imperio, la invasión de los bárbaros y afirma que: “fuera de la Iglesia no hay salvación”, afirmación que hoy día no comprenderíamos. También encontramos a Santo Tomás de Aquino quien fue muy cuidadoso para no limitar la salvación únicamente a los bautizados. Se constata que durante ésta época de la cristiandad no era una época para la misión ad gente o extranjera, más bien hay un retroceso en ese sentido.

4. La Modernidad. Para esta etapa podemos tomar la época del Papa Alejandro VI, español. Con el descubrimiento de América, se abre una nueva discusión en la Iglesia con los nativos indígenas, en matera de que si eran o no humanos, si se podían o no bautizar. San Bartolomé de las Casa dijo: “mejor indio infiel vivo, es decir, no bautizado, que indio bautizado muerto”.

5. Vaticano II, Iglesia en América Latina. Podemos destacar una cita del Documento de Medellín: “la Iglesia en América Latina debe ser una Iglesia pobre, misionera y pascual, libre de todas las ataduras del poder temporal, una Iglesia verdaderamente liberadora” Juventud 15. El extranjero de hoy día en la Iglesia, además de las personas que viven en las islas lejanas, son esas personas excluidas, como aquella mujer abandonada con muchos hijos que no tiene casa, que no tiene el apoyo de nadie, ella es la forastera, la extranjera. La misión ad gentes debe estar dirigid a la gente que no tiene vida, al excluido.

El Padre finaliza su intervención diciendo que los discípulos misioneros estamos llamados a estar presentes en la transformación de la historia, el mundo de la política, la economía, la universidad, los medios de comunicación.

Luego de la merienda nos reunimos en plenaria para darle eco a la ponencia del Padre Hughes. En horas de la tarde continuamos con la plenaria sobre el tema de la misión ad gentes. Cabe destacar que durante la jornada del día, estuvo enmarcada dentro del fervor y devoción de los colombianos con la imposición de la ceniza.

Septimo dia

José Jair Vélez D.

La jornada del día inicia con la eucaristía presidida esta mañana por el P. Agnaldo de Paula, de la Provincia de Río de Janeiro. Luego del desayuno, nos reunimos con el ponente del día, el P. Leonidas Ortíz, Secretario General adjunto del CELAM. Su ponencia: DISCÍPULOS MISIONEROS DE JESÚS, HOY, A LA LUZ DE APARECIDA.

El Padre Leonidas, luego de una breve presentación, hace memoria de las Conferencias Episcopales Latinoamericanas realizadas antes de Aparecida. Posteriormente nos introduce diciendo que el Documento de Aparecida es como un manual de espiritualidad y pastoral, y con esta ponencia pretende que tengamos una idea de lo que es el Documento de Aparecida. ¿Cómo lograr esto? Pues a través de un currículo de todo el Documento:
El punto de partida (Cap. 1 y 2): Los discípulos misioneros; el contexto en el que se desarrolla la misión. Tenemos que partir de allí, de un punto de partida concreto, en el contexto donde se desarrolla la vida de los discípulos. Para resaltar, debemos tener en cuenta que el discípulo misionero debe tener tres cualidades o características fundamentales:
1. Que sea una persona agradecida. La gratitud nos ayuda a valorar la experiencia de fe.
2. Que sea una persona alegre. La alegría es un antídoto contra el miedo, la inseguridad y el temor.
3. Que sea una persona portadora de buenas noticias. Los cristianos somos portadores de buenas noticias para la humanidad y no profetas de desventuras.
El punto de llegada: la vida plena en Jesucristo. Todos estamos llamados a llevar una vida plena en Cristo. Hay que rescatar y promover la dignidad humana. ¿De quiénes? Primero de la Persona (Cap. 8); por lo menos de estas cinco: los habitantes de la calle, los adictos, los enfermos, los migrantes o desplazados y los detenidos en las cárceles. Segundo, de la Familia (Cap. 9). Y tercero, de la Comunidad (Cap. 10).
El Camino: Para poder recorrer el camino entre el punto de partida y el punto de llegada, es necesario un vehículo con cuatro ruedas:
Primera rueda: La vocación. (Cap. 4): vocación de los discípulos misioneros llamados a la santidad.
Segunda rueda: la comunión. (Cap. 5): la vida comunitaria, con Dios y con los demás.
Tercera rueda: la formación. (Cap. 6)
Cuarta rueda: el compromiso misionero. (Cap.7). La primera tarea que se tiene es vivir, aprender a vivir. La segunda tarea es comunicar de esa vida plena a los demás.
El vehículo (Cap.3). Todas las buenas noticias que debemos anunciar.
Antes de continuar con la parte de La Formación (Cap. 6), el Padre nos propone que tomemos dos minutos para expresar las inquietudes que nos ha suscitado la ponencia hasta ahora.
Luego de escuchar varias opiniones e inquietudes de algunos participantes, el Padre Leonidas continúa su ponencia hablándonos sobre una de las ruedas, La Formación:
UNA FORMACIÓN AL ESTILO DE JESÚS, camino, verdad y vida.
Éste capítulo 6 inicia con un subtítulo inesperado ya que vamos a hablar de formación: “una espiritualidad Trinitaria del encuentro con Jesucristo”. Para hablar de formación se debe hablar de espiritualidad. Si vamos a estudiar filosofía o teología tenemos que hacerlo siempre desde la fe, si no lo hacemos así podemos perder esa misma fe.
Afirma que en la formación existen cuatro dimensiones que son fundamentales y que se deben trabajar: la Humana-Comunitaria, la Intelectual, la Espiritual, la Pastoral y Misionera. El punto de encuentro de estas dimensiones es la persona. ¿Cómo desarrollarlas? Propone que lo hagamos a través de dos dinamismos para cada dimensión:
Para la dimensión Humano-Comunitaria: La solidaridad y participación.
Para la dimensión Intelectual: Inteligencia de la fe y el diálogo entre la fe y la cultura.
Para la dimensión Espiritual: Comunión y la intimidad con Dios.
Para la dimensión Pastoral y Misionera: Misión e Inculturación.
Finaliza su ponencia entregándonos el material para el trabajo en grupos, donde nos invita a profundizar sobre las cuatro dimensiones de este capítulo 6.
Luego de la merienda nos reunimos por grupos para trabajar los temas dejados por el ponente; en horas de la tarde, nos reunimos nuevamente ya en plenaria y debatimos las conclusiones del trabajo de la mañana. Con esta actividad y con la oración de vísperas concluimos la jornada de este día.
Sexto dia

José Jair Vélez D.

Después de un fin de semana de descanso, empezamos hoy lunes nuestra segunda semana de encuentro con la celebración de la eucaristía presidida por este servidor, Secretario Ejecutivo de CLAPVI. Luego del desayuno, nos encontramos con el primer ponente de la semana, el P. Carlos Albeiro Velásquez Bravo, C.M., misionero vicentino, especialista en historia de la Iglesia. Su ponencia: LAS MISIONES POPULARES.
El Padre Carlos Albeiro, para empezar nos presenta, al inicio de su reflexión, un repertorio bibliográfico muy general para que de entrada se tenga presente que el tema de su ponencia ha sido tratado con mucha frecuencia; de hecho, es quizás uno de los temas que más se ha trabajado junto con el de los pobres en la reflexión vicentina. El Ponente afirma que se limitará al tema de las “misiones populares‘ y no al de la misión en general, que ya fue expuesto la semana pasada, bajo el título de ‘San Vicente y la misión”.
Estructura y desarrolla su ponencia desde 3 aspectos:
1. Desde su contexto histórico: ¿cómo surgen?, ¿en qué consisten?, ¿cómo se desarrollaban?, fuera de la Congregación de la Misión, ¿qué otras experiencias de misiones populares se tenían en la Iglesia?, ¿se trataba de adaptarse a modelos ya existentes?, ¿cómo se encuadran en el contexto del siglo XVII? ¿cuál es la originalidad de Vicente de Paúl al fundar una Congregación de la Misión (para las misiones a los pobres del campo)?, ¿qué alcances tuvieron o qué efectos alcanzaron en la sociedad de ese tiempo? No podemos descontextualizar las misiones populares, porque de hacerlo cortaríamos la visión completa de las mismas y nos privaríamos de entenderlas en un momento en que eran muy comunes.
2. Desde el marco doctrinal: en los escritos del Fundador se puede espigar una pródiga riqueza de afirmaciones en este sentido. ¿Cuál es la visión de Vicente de Paúl? ¿Qué documentos de la tradición vicentina son claves y qué nos dicen en materia de misiones populares? Aquí vale la pena decir, sin más, que fuera de los escritos de San Vicente la Congregación ha generado a lo largo de su historia no pocas reflexiones de orden teológico, pastoral e incluso normativo en esta materia. Hay otros documentos que para profundizar este tema conviene no dejar de lado: se refiere a todos los documentos que procesualmente fueron dando configuración a la Congregación.
 
3. Desde una actualización pastoral que responda a las llamadas y exigencias de hoy. Lo que la Ratio Missionum llama: nuevo paradigma misionero. La Iglesia, y con ella la Congregación de la Misión, se siente interpelada por la urgencia de la misión. El mandato misionero sigue vigente y el carisma sigue siendo vivo y actual.
El Padre Carlos finaliza su intervención manifestando que La misión popular vicentina es:
– Eclesial y social en su origen. Esto le da carta de ciudadanía y la hace encarnada. La encarnación de la evangelización en la realidad, la interconexión entre misión y situación es algo típico de la misión popular.
– Teologal en su estructura. Esto implica un fundamento teológico, una mirada de fe sobre la realidad y una reflexión comunitaria.
 
– Popular en su estilo y en sus destinatarios. Esto implica métodos y un contacto directo con el pobre.
Para terminar se asigna un trabajo por grupos; nos deja tres preguntas para desarrollar:
1. ¿Qué elementos comunes encontramos en estos textos?: Extracto de la Bula Salvatoris Nostri, Carta de San Vicente a Inocencio X, 1650, Ratio Missionum, cap. 2
2. ¿Qué cambios de horizontes se han producido desde la época de San Vicente hasta nuestros días, en cuanto a las misiones populares?
3. La fidelidad creativa a la misión, tema fundamental de la última Asamblea General 2010, qué nos plantea en materia de misiones populares.
Luego de la merienda nos reunimos los 7 grupos de trabajo para leer y reflexionar sobre los temas dejados por el ponente. Ya en horas de la tarde nos reunimos en plenaria para socializar acerca de las reflexiones de la mañana. Concluyendo así el sexto día.
Quinto dia
José Jair Vélez D.
La jornada del día de hoy inicia, como de costumbre, con la eucaristía presidida por el P. Rubén Darío Arnaiz, de la Provincia de México., luego del desayuno, nos encontramos con nuestro anfitrión y hoy ponente, el P. José Antonio González, C.M., rector del Seminario de Villa Paúl. Su ponencia: SERVIR A CRISTO, EVANGELZADOR DE LOS POBRES, EN LA MISIÓN DE FORMAR EL CLERO.
Como introducción a su ponencia, el P. José Antonio, presenta las siguientes constataciones:
– Declive silencioso
– Las razones justificantes
– El conocimiento deficiente
– Algunos intentos esperanzadores
Para hablarnos sobre el tema: La metamorfosis y la identidad misionera. Nos relata, de manera ilustrativa, un pensamiento suyo teniendo como base el relato que hace Franz Kafka en su libro “La Metamorfosis.
De dicho relato nos invita a hacer las siguientes reflexiones: ¿Es sólo una forma histórica el servicio al clero, o esta esencialmente unida al servicio a los pobres? ¿Puede ser un servicio accesorio, secundario, entendido como remplazable, u olvidable? ¿Podemos seguir siendo vicentinos, y no ser formadores del clero?
Luego de esta introducción, el P. José Antonio continúa su intervención estructurándola de la siguiente manera:
1. LA HERENCIA RECIBIDA
El clero de la época: los obispos, en general eran de la nobleza, con buena preparación sobretodo jurídica. Los criterios de elección eran: políticos, intelectuales y morales. Aunque había algunas figuras sobresalientes, se les conoce en la historia en general como obispos poco religiosos, vividores y disolutos. San Vicente ve la miseria del clero: ignorantes, incapaces, y depravados. Por todo esto, es fácil comprender la intuición que tuvo para emprender un serio trabajo de formación y de ayuda espiritual. Luego el exponente nos presenta algunos modos del servicio al clero:
– La formación inmediata: era un momento privilegiado para las misiones, no solo para buscar la conversión de los pueblos, sino que buscaban llegar a los eclesiásticos para animarlos a cambiar su vida. San Vicente se daría cuanta muy pronto de lo provechoso que es para los pobres un buen sacerdote.
– La formación permanente: las conferencias de los martes fueron una continuación de la experiencia positiva de los ejercicios a los ordenandos, y una idea novedosa de formación permanente. Fueron encuentros de tipo espiritual, semanales, que buscaban el crecimiento espiritual de los participantes, renovar la identidad sacerdotal, y dinamizar la promoción pastoral y el servicio de los pobres.
– La formación inicial: viendo la necesidad de una sólida preparación al sacerdocio y pensando al mismo tiempo en la reforma del clero, el Concilio de Trento había decretado, el 15 de julio de 1563, la creación de los seminarios en las distintas diócesis. En 1636 san Vicente intentó en Bons-Enfants, organizar un seminario menor, pero no tuvo éxito, sobre todo a causa de la edad de los candidatos.
2. MISIÓN Y FORMACIÓN DEL CLERO
San Vicente viendo el estado de la vida religiosa de los campesinos se convenció de que la divina Providencia lo llamaba a evangelizar a las pobres gentes del campo. Pero, muy pronto llegó a la convicción de que para conservar los buenos frutos de las misiones se requerían sacerdotes bien preparados y llenos de celo. Para ello utilizó el siguiente estilo formativo:
En el caso de los ordenandos: sencillez y humildad. (XI, 11); la participación de toda la comunidad: presbíteros y hermanos.
En el caso de los seminarios: marcada vida espiritual. (IV, 597); marcado acento pastoral. (VII, 253-254); seguridad en la enseñanza y sobriedad en el conocimiento. (XI, 372-373).
En el caso de las conferencias de los martes: la sencillez del pequeño método.
De la misma manera, San Vicente nos indica cómo enfrentar las tensiones entre misión y formación con las siguientes afirmaciones:
– Dos fines principales: Instrucción del pobre y los seminarios (III, 273).
– Trabajar en el seminario, es trabajar mediatamente en la salvación del pobre pueblo. (V, 81).
– Sacerdote que desee trabajar en las misiones, pero no quiera trabajar en los seminarios, misionero a medias (VII, 561). (Conf. Sobre la finalidad de la Congregación. 6 de diciembre de 1658).
El Padre José Antonio, ya concluyendo, explica algunas causas de la nueva realidad en los siguientes términos:
La formación diocesana: estructura y formación permanente; las fluctuaciones vocacionales; la ambigüedad y la falta de creatividad de las ofertas formativas de la Congregación; la improvisación de los equipos formadores; la falta de conocimiento del significado de la formación del clero, y la ausencia de una reflexión seria de lo que implica la interacción carismática de misiones y formación; la sensación de indiferencia y silencio al respecto por parte de Curia General, y los animadores provinciales; una cierta pereza intelectual, y la recurrencia justificativa a otros ámbitos de formación.
Ya para terminar, el Padre nos comparte las siguientes reflexiones personales:
– Animar una espiritualidad de la formación del clero… que lleve a reavivar esta dimensión fundamental de nuestro carisma
– Propiciar espacios de cambio sistémico, y reconfiguraciones, también a este respecto
– Profundizar las propuestas existentes en torno a las nuevas formas de servicio al clero, pero sobre todo tomar decisiones al respecto.
Luego de un descanso nos reunimos por grupos para leer el documento del P. Maloney: Algunas reflexiones sobre nuestro papel en ayudar al clero diocesano de hoy.
Luego del almuerzo y del descanso del medio día, nos volvimos a reunir para socializar las reflexiones que nos inspiraron el texto del Padre Maloney. Así concluimos el trabajo de este quinto día.

Para el día de mañana sábado, tendremos nuestra salida comunitaria a la Catedral de Sal de Zipaquirá, por lo que estas crónicas volverán hasta el próximo lunes.

Cuarto dia
José Jair Vélez D.
La jornada de este cuarto día inicia con la eucaristía, presidida por el P. Marcos Gumiero, de la Provincia de Curitiba – Brasil. Luego del desayuno nos encontramos en el solón de conferencias con el P. Felipe de Jesús de León, conferencista para el día de hoy, Secretario Ejecutivo del departamento de misión y espiritualidad del CELAM. Su ponencia: FUNDAMENTOS DE LA MISION CONTINENTAL.
El Padre Felipe inicia su ponencia indicando que su reflexión estará centrada en cuatro aspectos: ¿Misión de la Iglesia o Misión de Cristo?, fundamentos de la Misión Continental, la Formación de los Futuros Presbíteros, y a manera de conclusión: ¿Cuál Misión Continental según Aparecida?
A manera de introducción, el Padre afirma que uno de los compromisos centrales de Aparecida fue despertar la conciencia discipular de los cristianos, rescatar la dimensión misionera de la Iglesia y convocar a una Misión en todo el Continente. Nos recuerda que a nivel continental se hizo el lanzamiento oficial en Quito, Ecuador, con motivo del Congreso Americano Misionero en 2008. El presidente del CELAM de ese momento, Mons. Raymundo Damasceno, hizo entrega a cada delegación de las Conferencias Episcopales, del Tríptico que el Santo Padre Benedicto XVI entregó a los Obispos en Aparecida como símbolo del compromiso misionero continental. Después de esta introducción nos expone propiamente el tema:
1. ¿MISIÓN DE LA IGLESIA O MISIÓN DE CRISTO?
El origen de la misión está tanto en el corazón del Padre que nos ama como en el acto de enviar a su Hijo para cumplir una misión de salvación. “Queremos ser continuadores de su misión”. La Iglesia no tiene una misión suya…
La misión de la cual hablamos es la misión de Cristo.
2. FUNDAMENTOS DE LA MISIÓN CONTINENTAL
Ante todo, en Aparecida es clara la exigencia del viraje misionero que es necesario dar y que ni es puntual ni es parcial sino que es algo que debe afectar positivamente a la totalidad de la pastoral.
Este viraje de una pastoral de conservación a una pastoral decididamente misionera, de una pastoral que espera a que los demás se acerquen a una pastoral que sale al encuentro del otro, tiene sus características fundamentales que el exponente resume en ocho puntos:
– Movimiento centrífugo sin fronteras en favor de la vida
– Atención a las culturas (D.A 480)
– Modelo paradigmático (D.A369)
– El kerygmao primer anuncio
– Diálogo y anuncio – Totalidad (D.A 372)
– Evangelización y promoción humana (D.A 399)
– El Espíritu Santo y la misión
 
3. LA FORMACIÓN DE LOS FUTUROS PRESBÍTEROS
El exponente nos recuerda que la formación presbiteral debe situarse, evidentemente, dentro de la acción de la Iglesia, como continuación de la acción de Cristo, pues la formación presbiteral es formación de agentes ordenados para la acción de la Iglesia. Luego la formación de presbíteros para la acción de la Iglesia en América Latina y El Caribe debe tener como eje inspirador la misión evangelizadora.
Afirma que desde esa óptica hay que redefinir el nuevo modelo de presbítero: discípulos misioneros, servidores de la vida, amigos de los pobres, llenos de misericordia…
Recuerda también que si un presbítero no tiene una profunda experiencia de Dios, si no se configura con el corazón del Buen Pastor, dócil a las orientaciones del Espíritu, si no se alimenta de la Palabra de Dios, de la Eucaristía y de la oración, no puede tampoco entregarse de lleno al servicio de los más pobres y a la defensa de los derechos de los más débiles.
Afirma también que los presbíteros “son los primeros promotores del discipulado y de la misión”, “los primeros agentes de una auténtica renovación de la vida cristiana en el pueblo de Dios”. Concluye diciendo que es necesario emprender un “nuevo paso” en el camino de la formación presbiteral, de tal manera que se comience un “nuevo período” de su historia. Esto exige que se entre en un proceso de “repensar profundamente” la formación, para renovarla y revitalizarla, en la perspectiva misionera.
4. C0NCLUSIÓN: ¿CUÁL MISIÓN CONTINENTAL SEGÚN APARECIDA?
Ante todo hay que decir que una misión continental es en primer lugar el esfuerzo por colocar toda nuestra pastoral del continente en estado permanente de misión, según los contenidos y procesos que Aparecida nos ha ofrecido. Sin este estado permanente de Misión, todo otro esfuerzo de misión continental sería como construir sobre la arena y no sobre la roca firme (DA 551).
Concluida la ponencia, y luego de la merienda, nos reunimos por grupos para dar lectura al Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI sobre la Jornada Misionera 2012. Trabajamos sobre un interrogante que se nos dijo: ¿Cuáles pueden ser los fundamentos para una futura misión vicentina?
Luego del almuerzo, ya en horas de la tarde, nos reunimos nuevamente por grupos para compartir sobre el Mensaje del Santo Padre y para dar respuesta al trabajo asignado. Luego pasamos a la oración de la tarde.
Tercer dia
José Jair Vélez D.
La jornada de este tercer día inicia con la eucaristía, presidida por el P. William Benavides, de la Vice-provincia de Costa Rica. Luego del desayuno el P. José Antonio, nos presenta al conferencista del día: P. Humberto Aristizábal, C.M., sacerdote vicentino, formador en Villa Paúl. Su ponencia: LA MISIÓN: SER DISCÍPULOS Y HACER DISCÍPULOS
El Padre Humberto fundamentó su ponencia con el texto del Evangelio de Mateo 28, 16-20 y el numeral 1 de las Constituciones. Luego de leer el texto inicia su intervención:
¿Qué significa la misión en Mateo?
La misión en Mateo no es otra cosa que ser discípulos y hacer discípulos. Para poder ir a evangelizar, tenemos que ser evangelizados, sólo así podemos comunicar el evangelio. Antes de nuestro pasaje, encontramos dos indicadores que señalan el lugar donde se encuentra la presencia del Señor. La Palabra de Jesús, que anuncia a los discípulos que lo verán en Galilea (26,1) y la Periferia, simbolizada en Galilea, y las mujeres, que en el sepulcro han recibido la orden del ángel y de Jesús, de decirle a los discípulos que vayan a Galilea (28,1-10). Galilea: tipifica la periferia. Las Mujeres: tipifican los que no cuentan, los que no figuran. Jesús les dice a las mujeres: “díganle a mis hermanos…” Esto le da un tono muy familiar al encuentro….
Para ir al lugar donde Jesús se encuentra hay que escuchar la Palabra de Dios, pero hay que hacerle caso a los llamados de la periferia, sino nos quedamos con algo menos que el Evangelio.
Siguiendo en el versículo 16, vemos que quienes aparecen son los 11 discípulos, los mismos que salieron corriendo. Son los mismos discípulos que Él llamó. Al mencionar 11, hace referencia a un grupo herido por la traición y desaparición de Judas, estas heridas les recuerda que todos vacilaron en la fidelidad al Maestro (fuga, triple negación).
Frente al grupo que huyó, que negó al maestro, que tuvo miedo, Jesús no llama a otros, ni les echa en cara su fidelidad, simplemente los llama otra vez. Esto nos hace entender el fundamento del discipulado: la llamada y la fidelidad de Dios que nunca abandona sus proyectos y que cuando ofrece algo, lo mantiene para siempre.
Van a Galilea, tierra de gentiles, lugar de contradicciones, lugar del llamado, lugar del seguimiento, es también un lugar de memoria porque en Galilea se dio la llamada de los primeros discípulos. Van al monte, donde se dio la primera y fundamental enseñanza de Jesús (5-7).
En el monte, Jesús da una enseñanza que es fundamental para todos los creyentes: el sermón de la montaña. Allí está presente la multitud y son los primeros destinatarios del mensaje, esta enseñanza es para todos, en él está presente lo que significa ser cristiano, ser discípulo, allí está el contenido fundamental. Si Israel recibió su identidad en el monte Sinaí, los cristianos hemos recibido nuestra identidad en el monte de las bienaventuranzas. En el versículo 17, lo ven y quedan maravillados, incluso le rinden homenaje; sin embargo dudan: esto nos demuestra que la fe no es seguridad… por lo que no es la perfección de la fe el fundamento de la misión; el fundamento está en Jesús en su llamado. Muchas personas esperan predicar a Dios cuando sean perfectos, si esperamos eso nunca anunciaremos a Dios. La fe es una caminata a la intemperie, es una caminata hacia un lugar que no conocemos.
Jesús no repara en la duda, no hace nada fuera de lo común para superarla… simplemente se acerca y les habla. Así entramos en la segunda parte de nuestro texto.
LA MISIÓN: Hagan discípulos que vivan la voluntad de Dios. El Reino de Jesús ha comenzado ya. Sin embargo vemos como el mundo sigue bajo el dominio de poderes distintos y contrarios a la voluntad de Dios. Lo cierto es que la autoridad de Jesús es distinta a la de los príncipes del mundo, que tiranizan; la autoridad y el poder de Jesús es servir, liberar, no dominar. Somos poderosos cuando nos hacemos siervos.
¿Qué es un discípulo? Es el que transparenta en su vida que ha sido tocado por la fuerza, por el poder del evangelio y que tocado por este poder se hace poderoso: servidor, hermano, amigo de los hombres. Sólo se puede hacer discípulos a otros, cuando se permanece como discípulo del único maestro. No se trata de fundar un imperio, sino una familia donde todos somos hermanos.

MEDIOS PARA LA MISION: … bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que les mandé a Ustedes. Los discípulos estamos llamados a sumergirnos en una nueva relación con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. De esta comunión con Dios nace una nueva familia de hermanos. Al lado del bautismo está la enseñanza: no importan las instituciones, lo que verdaderamente importa es que la causa de Jesús continúe y la causa de Jesús es hacer hermanos, hacer una familia.
GARANTIA DE LA MISION: …y he aquí yo estoy con ustedes todos los días hasta la consumación del mundo.
Quien permanece es Jesús, no el Espíritu: el punto de referencia para el actuar de los discípulos en el mundo es la praxis de Jesús, su vida terrestre, no la presencia del Espíritu, pues su presencia da lugar a la confusión, mientras que la vida de Jesús sigue hablando con claridad a los creyentes de todos los tiempos.
Con esa frase concluyó el Padre Humberto.
Al finalizar la ponencia de la mañana el Padre Humberto nos indicó que para el trabajo de hoy no tendremos plenaria como tal, sino que el trabajo por grupos lo llevaremos a la oración de vísperas. El trabajo que se realizó en la tarde estuvo basado en el siguiente esquema:
1. Capítulo 2 de las reglas comunes (máximas evangélicas) hacer unas renuncias a partir de las reglas comunes.
2. Sermón de la montaña: hacer un credo.
3. El espíritu del misionero vicentino (P. Maloney): Compromisos.
4. Las Constituciones del 1 al 19: Acción de gracias

Con esta original actividad espiritual llevada a la oración, concluimos nuestro tercer día de formación.

Segundo dia

José Jair Vélez D.
La jornada de este segundo día inicia con la eucaristía, presidida  por el P. Jesús Bravo, de la Provincia de Venezuela. Luego del desayuno el P. José Antonio González, nos presenta al conferencista del día: P. Fenelón Castillo, C.M.,sacerdote vicentino especializado en teología y liturgia. Su ponencia: “SAN VICENTE DE PAUL Y LA MISION”
El Padre Fenelón inicia su intervención con una frase: “Lo que hace el Fundador lo hace por algo… Cuando hablamos de San Vicente hay que hablar de las misiones populares y también de las misiones ad gentes”.
Y nos introduce dentro de un contexto histórico, comenzando por lo que inició San Vicente de Paúl en un principio: “la misión popular”. Entendida ésta como la que va dirigida a los ya bautizados, a los convertidos y que reciben una nueva ilustración de su fe y exhortación a la conversión.
Contexto Histórico (1671-1660)
Es indispensable fijarnos en la coyuntura histórica en la cual, en manos de San Vicente y de la Compañía, nació la obra.
Resulta interesante darnos cuenta cómo era la Iglesia Católica y cómo era Francia. Coincide que en el año de 1625, Francia vive una recuperación política; es cuando el rey Luis XIII asume las riendas de la monarquía francesa. Él es quien precisamente inicia en Francia la llamada monarquía absoluta, que se volvería más absoluta con el rey Luis XIV. Para algunos historiadores este hecho explica muchas cosas, por ejemplo la manera nuestra de vivir la obediencia.
Estos dos reyes fueron muy “procatólicos”, fueron muy “anti-prostestantes”. Por lo que estaban muy interesados en que el catolicismo tomara fuerza.

Contexto Religioso
Francia vivía un periodo muy fecundo, porque es el momento en el que se acepta y adopta el Concilio de Trento. Dicho Concilio fue muy reformador, exhortaba a que los fieles cristianos se revitalizaran, a que se reformara, especialmente la eucaristía y la confesión, a que el clero fuera innovador, todo esto era toda una reforma conciliar, y es por donde se encamino San Vicente.
Para que lo que se trató en el Concilio fuera una realidad, fueron necesarios varios promotores, dentro de los que se destaca a Vicente de Paúl como un hombre de post Concilio, un hombre de redes.
Las Misiones Populares
En la primera mitad del siglo XVII ya había misiones populares, por lo que deducimos que Vicente de Paúl no las inventó, ni tampoco la Comunidad fue la primera en hacerlas. En realidad en Francia hubo por lo menos 5 o 6 personajes que le metieron el esfuerzo apostólico a la misión popular. Por ejemplo, San Francisco de Reyes, Jesuita misionero de Lyon y San Juan Eudes, entre otros. Lo que podemos decir es que San Vicente sí ayudó a San Juan Eudes con estas misiones.
En Cartas de San Vicente (18 junio de 1660), vemos como San Vicente indica qué es lo que a nosotros nos caracteriza, qué es lo que nos distingue:
– El campo de acción. Mientras los demás tenían misiones en la ciudad, nuestro campo de acción, nuestra herencia, eran los campesinos.
– La amplitud con que nos dedicamos a ellos.
¿Cuáles  fueron los motivos para dedicarnos a esto?
– Teológico
– Cristológico
– La situación de los pobres del campo.
¿Qué es lo que vamos a procurar con todo esto? – los objetivos
– Imitar a Jesucristo.
– Dar a conocer a Dios a los pobres
– Anunciarles a Jesucristo
– Hacer efectivo el evangelio
¿Cómo hacerlo? – la metodología
– Nuestra misión era catequista
– Sacramento de la penitencia
– Era una provocación a la confesión general, a la comunión general.
– La reconciliación de las personas y de las familias.
– La institución de las caridades
– El sistema de reconciliación con los herejes. La experiencia de Marchais-Montmirail. Convencer con mucha dulzura.
– La gratuidad. San Vicente no ofrecía misiones sin que hubiera fundaciones desde el punto de vista económico.
 
MISION AD GENTES
Es el fruto de una evolución homogénea. Italia fue el primer punto de llegada: Roma 1642, Génova 1645, Turín 1655, Polonia 1651. Luego Irlanda y Escocia, y con posterioridad el norte de África: Argelia y Túnez. Para concluir en Madagascar, la  primera obra de evangelización de infieles (1648).
Finalmente, y como conclusión de su ponencia, el Padre Fenelón nos invitó a leer las 10 características del misionero, escritas por el Padre Maloney.
Finalizada la ponencia, y luego de una merienda, nos reunimos por grupos para leer y profundizar la Conferencia a los misioneros del 6 de diciembre 1658, sobre la finalidad de la Congregación de la Misión. Numerales: 625-628; 638, 641 y 644).
Ya en horas de la tarde y luego del almuerzo, nos volvimos a reunir en plenaria para compartir el trabajo realizado en los grupos, exponiendo las respuestas a 3 interrogantes planteados por el Padre Fenelón:
– ¿Cuáles son los motivos de las misiones según San Vicente de Paúl?
– ¿Son aún válidos?
– A la edad que tenía San Vicente, 1658: ¿qué valores refleja imitables hoy en la evangelización?
Con las múltiples respuesta a estas reflexiones, concluimos el segundo día de Curso.
Primer dia

José Jair Vélez D.

Después de participar de la eucaristía presidida por el P. Daniel Vásquez, presidente de la CLAPVI, iniciamos la primera jornada de trabajo en la cual el P. José Antonio González, rector de Villa Paúl, da la bienvenida a todos los participantes y nos contextualiza sobre el itinerario que ha traído este Curso de Formación de Formadores desde su inicio. Recuerda que es un encuentro que se ha ido alternando con la Escuela de Espiritualidad que se realiza cada dos años en la Provincia de Curitiba – Brasil. Nos presenta el objetivo, los criterios, la metodología y pedagogía del mismo encuentro. Seguidamente hace un recuento de lo que han sido los dos cursos anteriores. Finalmente nos recuerda el lema del encuentro “Evangelizare paupéribus misit me” (Lc- 4,18); se nos hace entrega de la carpeta con el material de trabajo y luego pasamos a la merienda.

Avanzada un poco la mañana, el P. Daniel Vásquez nos habla sobre la importancia de la tercera sección del Curso de Formación de Formadores como parte de las tareas trazadas por la CLAPVI en su última Asamblea Ordinaria. Ilustra su intervención haciendo alusión al documento de Aparecida, a la Asamblea General del 2010, a sus líneas de acción, a la última carta del Superior General del 25 de enero y a la Verbum Domini. Antes de terminar la jornada de la mañana se hizo una presentación de todos los participantes.

Luego del almuerzo y del receso del medio día, nos dispusimos a entrar en materia con la primera ponencia del curso: “LA COMUNICACIÓN: UNA PASTORAL EN BUSCA DE RECONOCIMIENTO”. El ponente: el Dr. Javier Darío Restrepo, periodista colombiano de alto reconocimiento, experto en ética periodística, premio Nacional Simón Bolívar 1985 – 1986 y actual director de la Revista Vida Nueva. El Dr. Javier Darío introduce su ponencia con la siguiente frase: “… hay un suspiro de alivio cuando después de numerosos esfuerzos inútiles se obtiene, por fin, una comunicación y se intercambian palabras con alguien…” Luego de definir la comunicación de múltiples maneras por muchos conocida, basó su intervención en 4 afirmaciones:

1. La comunicación es un tema fundamental que atraviesa toda la teología

Manifiesta, entre otras cosas, que el misterio central de la fe, la encarnación, es un hecho de comunicación. Cuando los teólogos se internan en el misterio de la Trinidad, descubren que allí se da lo que en pequeño e imperfecto ocurre en nuestro proceso de elaboración del pensamiento. Esto, que de modo tan imperfecto se da en nosotros, es lo que de modo perfecto se da en Dios cuando comunica toda su riqueza de vida al Hijo que, por tanto, es llamado Verbo o Palabra del Padre. En Él se expresa todo lo que es el Padre.

Estas ideas tomadas de la teología de la comunicación, un excelente trabajo de los teólogos del CELAM, demuestra que la comunicación atraviesa toda la teología, que no es asunto accidental ni incidental, ya que la comunicación es la esencia misma de la teología…

2. La comunicación es básica para la compresión de las Sagradas Escrituras

Si se prescinde del fenómeno de la comunicación se le quita a las Escrituras su columna vertebral. Ellas son comunicación, que al principio fue oral, tuvo boca y no hojas. Las palabras habladas primero, escritas después, mantuvieron una relación de Dios con el hombre…

3. La comunicación es la viga maestra de la acción pastoral 

Toda pastoral es comunicación. Sin comunicación la pastoral se convierte en magia: los sacramentos adquieren el carácter de ensalmos, conjuros o fórmulas de hechicería que anulan la libertad humana y convierten a los humanos en objeto pasivo de fuerzas misteriosas. Cuando el sacramento comunica, hace real lo que antes era solo posible.

En esta parte de su intervención, intentó, a partir del Evangelio, mostrar un manual de predicación para “Dummies” así:

– Una buena predicación supone una actitud. (Cf Celam 137)

– Todo en este predicador indica respeto por la libertad. (Cf Celam 138) – El buen predicador desideologiza la religión, la purifica de todo elemento opresor y de los formalismos rituales que denunciaba Jesucristo. (Cf Celam 139).

– La buena predicación condena el odio, la violencia, la calumnia, la agresión, porque atentan contra la dignidad del hombre y sus derechos. (Cf Celam 140)

– El buen predicador anuncia y propaga el amor y la misericordia como fuerzas liberadoras. (Cf Celam 141)

– La buena predicación puede ser dura e indignada. (Cf Celam 142)

– El buen predicador hace sentir que a todos recibe y acoge. (Cf Celam 143)

– Como Cristo, el buen predicador come con los fariseos, pero no contemporiza con ellos. (Cf Celam 144) Todas estas que mencionó hasta aquí, son características de una actitud.

4. La comunicación es la clave de las relaciones con la feligresía

¿Para qué sirve una preciosa liturgia sacramental, o una brillante celebración eucarística, o una elocuente homilía si a continuación o antecediéndolas, el encuentro con el Otro está interferido – si no anulado – por el talante agrio, distante, altanero o soberbio con el feligrés de carne, hueso, estatura, aliento, gagueo y demás condiciones a el encuentro comunicativo?

El Dr. Javier Darío, concluyó su intervención manifestando que, a su juicio, el mensaje de Aparecida sobra la comunicación es que, más que anunciar un menaje, se lo debe transparentar. Esto libera al mensaje de cualquier carga propagandista o apologética, aporta como materia de su comunicación el hecho de vida. Medios así respiran autenticidad y frescura evangélica. La misma que reconoce los escenarios y las palabras de Cristo en el Evangelio.

Luego de la merienda nos reunimos en plenaria para darle un eco a lo expuesto por el Dr. Restrepo y así dar por concluida la jornada del primer día.