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Crônicas da Escola Latino Americano de Espiritualidade Vicentina – Curitiba – 2011

29 de abril de 2014
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ESCUELA ESPIRITUALIDAD VICENTINA 
CURITIBA 2011
CRONICA

Queridos cohermanos que leerán estas crónicas de la Escuela de Espiritualidad vicentina realizada en Curitiba – Brasil desde el 17 de enero al 11 de febrero de 2011

El 16 de enero de 2011, llegamos los participantes de las distintas provincias de América Latina: Argentina 2, Chile 1, Perú 2, Río de Janeiro , Fortaleza 1, Colombia 1, Centro América 1 y  de la vice – provincia de Costa Rica 1.

La Escuela dio inicio el día 17 con la Misa de apertura presidida por el P. Fabiano Spisla, visitador de la provincia anfitriona. Después de darnos la bienvenida, nos invitó a vivir este tiempo de formación y renovación de nuestra espiritualidad y vocación misionera.

Tomamos la barca del evangelio para navegar durante este mes en el mar de la Escuela de Espiritualidad Vicentina. Todos sabemos que Cristo es el gran capitán, pero que él se vale de otros para llegar y conducir a sus misioneros al puerto que él quiere que lleguemos. El primer capitán de esta barca fue el P. Andrés Motto, de la Provincia Argentina. Durante este viaje espeluznante nos fuimos saboreando  la riqueza moral de las cinco virtudes vicentinas con el siguiente esquema: introducción, aspectos cristológicos, beneficios de vivir las virtudes, práctica de las mismas, virtudes relacionadas y vicios contrarios a  estas virtudes y su actualización. Como el viaje se hacía un tanto peligroso, decidimos cambiar de ruta. El capitán Motto dijo que el nuevo menú era la doctrina social de la Iglesia basada en los documentos del CELAM. Partimos de Río hacia el Caribe; llegamos a Medellín, Puebla, Santo Domingo y finalmente regresamos a Brasil, en Aparecida.  A modo de conclusión: La DSI debe inspirar una verdadera espiritualidad e iluminar nuestra concepción social donde se relance el deseo de crear una sociedad que promueva a la totalidad de los hombres y la totalidad de sus áreas y no limitarnos a ser espectadores de la historia.

El día jueves 20 por la noche hemos tenido la visita del P. Marcos Gusmieiro, misionero de la Provincia de Curitiba que actualmente trabaja como formador en la Vice-Provincia de Mozambique. Nos compartió su experiencia de trabajo misionero ad gente. Entre los temas compartidos podemos citar: la situación del País desde su perspectiva socio-política, religiosa y cultural; la formación de los nuestros, la salud, etc. Compartió como se fue y se va dando la reconstrucción del País después de los acontecimientos claves para la vida del mismo: su independencia de ser  Colonia Portuguesa acontecida en 1975 y la guerra civil que finalizó en 1992. Estas situaciones han originado en el País distintas formas de pobreza, marginación, explotación y corrupción. Su trabajo en la Vice-Provincia es la formación de los nuestros, la cual constituye un gran reto dadas las circuntancias de esa cultura. Existe un gran interés de los jóvenes por la vida consagrada o sacerdotal pero la perseverancia es mínima.

En esta semana no todo fue estudio, también hubo tiempo para compartir y conocer algunas obras de la Provincia, tanto de las HC como  de los misioneros de la CM. En este compartir hemos podido conocer y saludar a nuestro  nuevo  Obispo Vicentino el P. José Carlos Chacorowski.

El domingo 23 nos hemos deleitado conociendo las bellezas naturales de esta ciudad en un paseo comunitario.

La semana finalizó con una evaluación.  Algunos de los puntos a evaluados  fueron: contenidos de las charlas, expositores, logística, comunidad y fraternidad, oración, paseos, alimentación, etc. La evaluación ha sido muy positiva lo cual nos anima a seguir viviendo con mucho ánimo y buena disposición para los días que nos quedan en esta apasionante Escuela de Espiritualidad.

SEGUNDA SEMANA  

En la segunda semana, el nuevo capitán de la barca fue el P. José Carlos Fonsatti, quien con mucha habilidad nos hizo navegar sin ningún temor en el mar de las bases bíblicas de nuestra espiritualidad. Durante este viaje nos hemos detenido a celebrar junto a muchos cohermanos de Brasil el día de la fundación de la Congregación de la Misión y luego retomamos nuestro viaje falando español y português. Terminamos esta semana refrescándonos en la playa,  compartiendo un nuevo espacio de fraternidad.

TERCERA SEMANA

Después de unos refrescantes días de playa o praia, nuevamente nos encontramos en el seminario para reiniciar nuestra tercera semana de formación permanente.

El nuevo capitán de nuestra barca fue el P. Simao Valenga; él condujo la barca a los orígenes de esta Escuela y luego estando en alta mar, no sabíamos a donde íbamos a parar, alguien pedía auxilio, sálvenos, nos hundimos. Entonces, detrás de esta tempestad, apareció una pequeña  pero gran figura, no era Jesucristo caminando sobre el agua, era el P. Daniel Vásquez, visitador de Colombia, que llegaba a predicarnos el retiro por un espacio de tres días. Este nuevo capitán, calmó la tempestad con mucha sencillez. Ya en tierra firme, nos condujo al desierto y con el corazón en la mano nos habló del amor de Dios. Fueron días intensos, fueron días de oración. Gracias capitán por hacernos conocer más de cerca el amor de Dios a través del corazón de San Vicente.

Hasta este momento cada uno ha tenido la oportunidad de hacer su propio viaje hacia sí mismo y ver cómo está caminando como misionero vicentino. Nuestro retiro tuvo un broche de oro o de santidade o conversión, como se quiera llamar, porque  terminamos con el sacramento de la reconciliación: fue el momento para escuchar en la persona de un confesor el amor de Dios hacia cada uno de nosotros y también para manifestarle a Dios nuestra sincera decisión de seguir trabajando en nuestra propia conversión. Terminado nuestro retiro espiritual tuvimos la oportunidad de compartir durante dos días la vida y los trabajos con los padres de la congregación en las parroquias que ellos atienden aquí en Curitiba.

Sobre esta experiencia, cada uno ha podido experimentar la ardua labor misionera de los padres. Ha sido también un reto para los de lengua española tener que presidir la Santa Eucaristía en portugués. Muchos tuvimos que pedir perdón al Pueblo por alguna expresión inapropiada a la cultura; la bondad de la gente no se hizo esperar, como respuesta  recibimos sonrisas y aplausos al final. Podemos decir que era como una especie de Pentecostés: aunque no nos entendiamos, todos sentiamos lo mismo. Después de esta experiencia, regresamos al seminario y en nuestro reencuentro compartimos nuestras experiencias como la de los 72 discípulos que volvieron alegres de la misión; muchos decían que habían expulsado  demonios, otros maravillados por haber visto la gran obra vicentina realizada por los padres vicentinos, otros se maravillaron del compromiso de los laicos en cada comunidad, algunos otros porque habían visto al P. Francisco de Asís vicentino.

CUARTA SEMANA.

Entramos en la última semana de este viaje formativo y como capitán de este barco está el P. Mizáel Donizeti; él tiene la responsabilidad con su amplia experiencia de conducirnos a navegar en el mar inmenso del carisma y de la Familia Vicentina. Nuevamente nos dirigimos a la fuente de este carisma: al corazón de San Vicente y en San Vicente al corazón de Cristo. Qué bueno que San Vicente no repitió la espiritualidad de la Escuela Francesa de aquel momento, ya que Dios lo llevó a sentir la urgencia de servir al pobre de un modo diferente. San Vicente encontró la fórmula para la santidade, santidad que se logra en el ejercicio de la caridad, sirviendo y evangelizando al pobre. Por lo tanto, el pobre para un vicentino tiene que ser y es el Sacramento de Cristo, el lugar teológico donde la familia vicentina tiene que acudir a encontrarse con Cristo. Es memorable la frase que nos compartía: “San Francisco amaba la pobreza, San Vicente de Paúl amaba al pobre” que son dos cosas diferentes.

Estando en alta mar, aparece un nuevo capitán, es el P. Gilson Camargo, que dirige nuestra barca hacia el Vaticano II. En este lugar nos detenemos a estudiar la liturgia y a conocer uno de los últimos documentos pos sinodal: VerbumDomini.

Finalmente estando todos en tierra firme y en el seminario y sabiendo que este viaje ha sido real pero imaginario, muchos dijeron ha sido un seminario interno, reducido a un mes. Llegó la misa de clausura presidida por el secretario ejecutivo de CLAPVI, el P. Jair Vélez y concelebrada por el visitador de Curitiba y algunos otros cohermanos.

Después de este mes de Escuela de Espiritualidad, damos gracias a Dios por su enorme bondade para con cada uno de nosotros y por habernos permitido participar en esta maravillosa experiencia y con este grupo de cohermanos venidos de distintos países.

Gracias a san Vicente y a la Congregación de la Misión por el carisma que nos han legado: seguir a Cristo Evangelizador y servidor de los Pobres.

Gracias a la CLAPVI por el gran interés de hacer que la espiritualidade vicentina siga como fuego ardiente en el corazón de sus misioneros.

Obrigado a la provincia de Curitiba.