I ENCUENTRO DE “SUPERIORES”

Santiago de Chile

 Jueves 27, cuarto día

 Crónica

 Robinson Silva, C.M

La Oración y la celebración de la Eucaristía fue organizada por las Provincias de Centro América y Colombia; el P. Rafael Antonio Presidente, Superior Provincial, presidió la misa de este día. Después se pasó al comedor al desayuno y se le cantó el cumpleaños al joven Cristian Enrique Morales, quien se encuentra realizando sus estudios de filosofía en este seminario San Vicente de Paúl en la Comuna de Macul. Felicitaciones, que el Señor lo bendiga siempre y que siga abriendo el corazón a Dios quien nos llama a este servicio.

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Después continuamos el trabajo de reflexión;  el ponente expuso la relación del superior con el ecónomo local. En este sentido es importante saber y entender: que la finalidad de los bienes es que estén al servicio del trabajo misionero; que también deben atender las necesidades de los misioneros. En principio la administración de los bienes no debe estar bajo la dirección del superior ya que éste debe atender a otra serie de oficios.  Es importante tener en cuenta el principio de solidaridad,  tanto con las comunidades locales, con la provincia y con la Congregación ya que con los  aportes ayudamos entre todos al sostenimiento de la misma Congregación. Las comunidades sin que pasen necesidades,  han de  preocuparse  por llevar una vida sobria.

Después los participantes compartieron  la experiencia de solidaridad que se vive en cada provincia y  fue el momento oportuno para conocer las distintas maneras de solidaridad vividas entre nosotros mismos como miembros de una sola familia: la Congregación de la Misión.

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Es necesario que cada casa realice al comenzar el año un presupuesto que les ayude a vivir con lo necesario. Los dineros contemplados dentro del presupuesto siempre deben tener una finalidad; el presupuesto debe regirse también por las Normas Provinciales.  Este tema nos llevó a una amplia reflexión  a nivel personal  y con la mirada puesta en nuestras  provincias. Se insistió  también en la sensibilidad que debe tener el superior frente a la realidad de la administración de los bienes.

Después del café nos centramos en el tema del uso y disposición de los bienes contemplados bajo dos aspectos: los bienes de la comunidad y los bienes personales. Se insistió en que es necesario  pedir permiso para el uso de los bienes, tanto de la comunidad como los personales, ya que es uno de los aspectos en que más fallamos y va en contra del voto de pobreza.

Un tema que no está contemplado en la Guía y que es necesario revisar  es el Estatuto de “Estabilidad” como una manera  de sentirnos fieles a un llamado y a un compromiso. Tampoco aparece  el tema de las “licencias ministeriales” que se deban pedir al obispo diocesano. El superior debe estar atento a esto.

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Pasamos luego a otros temas que hacen referencia a las relaciones de los superiores con su comunidad, entre los que se destacan: los encuentros con las comunidades vecinas;  el superior debe facilitar estos espacios y buscar  la forma para que los misioneros participen en estos encuentros que  son parte de la formación permanente y parte de la vida de comunidad.  También debe tener en cuenta el tema de las vocaciones para el cual debe nombrar  un responsable. Se habló  luego  sobre las  personas afiliadas a la Congregación, en otros laicos que ayudan en la tarea de la evangelización y  en las Hijas de la Caridad como parte importante de la gran familia vicentina que tenemos que atender. Se abordó el tema del  clero secular el cual estamos llamados a servir, por ejemplo la acogiéndolos  en  nuestras casas en algunos momentos concretos.

Después del almuerzo el padre Corpus Delgado nos hizo una reflexión en torno al tema, “El superior al servicio de la Misión”. He aquí algunas de esas reflexiones y orientaciones:

Nuestro trabajo tiene origen en la Trinidad y por ello tiene  sentido la misión, porque es obra de Dios. Nosotros acogemos sencillamente la misión pero no nos pertenece solamente  nos la confían. Por eso es necesario que el superior entienda que la misión tiene que ver con el trabajo confiado por el Señor y se realice allí donde Él nos ha puesto.

Hay que recordar que  somos una comunidad misionera y por eso una de nuestras tareas es la de contagiar a otros de ese espíritu misionero; hemos de sentirnos discípulos misioneros, ya que participamos de la misión del Señor. Necesitamos trabajar la Conversión Misionera. Nos tenemos que plantear constantemente la pregunta: ¿de qué manera podemos vivir la misión de la Iglesia? En este sentido podemos mirar las reflexiones que constantemente está haciendo el Papa Francisco,  reafirmando que no es la misión algo propio sino que la misión es de la Iglesia, que por esto mismo nos corresponde  trabajar aquello de la belleza de la atracción del amor y  entrar más en la eclesiología del Pueblo de Dios, ya que es allí  donde  vamos a encontrar que la Iglesia es el Pueblo peregrino y evangelizador, es el pueblo fiel a Dios, un pueblo que tiene muchos rostros. De aquí la importancia de estar al servicio del Pueblo de Dios a través de la teología de la cercanía, del encuentro, del afecto y de la ternura.

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Cómo no volver sobre el Evangelio de la Misericordia ya que la Iglesia debe ser samaritana. Este mismo hecho nos hace volver nuevamente sobre las características del trabajo de evangelización que están contenidas en la guía práctica de superior local: el apostolado entre los pobres, compromiso de trabajar por la justicia, participación en la condición de los pobres, trabajar por la común vocación de servicio a los más necesitados ya que somos una comunidad para los pobres; vivir en disponibilidad misionera para poder ir a todos lados y  una constante  búsqueda de la Conversión.

Avanzada ya la tarde se nos invitó a profundizar sobre el artículo titulado:  “El superior al servicio de la Misión”, artículo que compartiremos mañana viernes, último día de trabajo en nuestro encuentro.