I ENCUENTRO DE “SUPERIORES”

Santiago de Chile 

Martes 25, segundo día 

Crónica

Robinson Silva, C.M

La jornada se ha empezado con la oración de la mañana y con la Eucaristía presidida por el Padre Jesús García, de la Provincia del Perú. Cabe anotar que se nos había escapado mencionar en la lista del día de ayer al Padre Manuel Aznar,  de la Provincia de Puerto Rico.

Antes de dar comienzo al trabajo del día se hizo lectura de un mensaje enviado por el Padre José Orlando Escobar Ruiz, Provincial de Colombia y presidente de la Conferencia. Después se empezó a compartir el fruto del trabajo del taller que se había elaborado el día anterior con  base a la lectura de la carta de San Vicente al Padre Durando. El trabajo consistió en sacar algunos rasgos que deben caracterizar al superior local:

Entre algunos rasgos, se resaltaron: es un llamado de Dios para el servicio, es alguien que se reviste de Jesucristo, es un hombre de oración, es un hombre humilde,  no debe sentirse  superior frente  a los demás, debe ser fiel  a la observancia de las reglas, debe  preocuparse por los bienes espirituales y  también los temporales, es alguien que sabe pedir consejo a los otros superiores.  Después de presentar estos rasgos, se concluye  que la Guía Práctica del Superior Local  podría profundizar más sobre estos rasgos y comenzar este tema presentándonos a Jesucristo como normal principal. Se  podría también  hacer una reflexión más amplia y profunda sobre  estos rasgos desde los escritos de San Vicente de Paúl.

Luego el Padre Corpus Delgado centró la reflexión sobre LA FIGURA DEL SUPERIOR LOCAL DESDE NUESTTRAS CONSTITUCIONES Y ESTATUTOS. Estos aspectos se encuentran contenidos en los numerales 129 al 134. Allí  se afirma que la Congregación de la Misión se hace realidad en las comunidades locales. Además,  afirma que el superior local es y debe ser centro de unidad, ya él hace visible a la comunidad en cualquier lugar; el superior es quien anima  a la comunidad para que ella  tenga vida;  es quien  hace la distribución de los oficios para que la comunidad crezca; es quien organiza el trabajo apostólico y  anima la misión que realiza  los cohermanos.

Sobre el nombramiento del superior local, nos recuerda que es competencia  del Superior Provincial y su consejo.  Una vez elegido se consulta a la comunidad local y es nombrado por  tres años y puede ser elegido nuevamente para otros tres años. Se contempla un tercer periodo con el consentimiento del superior  general. El tiempo de duración puede variar según las Normas Provinciales de cada provincia.

Se nos recuerda que ser superiores  no imprime en nosotros  ningún  título; ser superior es más bien un servicio;   los superiores han de ser colaboradores con la misión del provincial y no deben obstaculizar el trabajo de ellos. El  numeral 130 de las Constituciones,   afirma que la Asamblea Provincial puede decidir sobre la forma de nombrar al superior local. El superior debe  reunir las condiciones requeridas para dicho oficio.  Después de esto se insistió sobre la importancia del consejo doméstico en cada comunidad local y lo que presenta  las normas provinciales sobre el nombramiento de los superiores, los asistentes y los ecónomos, entre otros.

Se sugiere  que  la Conferencia  elabore un cuadro para observar  la manera de proceder en cada provincia sobre dicha elección para los distintos cargos. Se dijo que para la consulta de superiores se encuentran varias formas o maneras de hacerse pero no hay nada establecido a nivel general. Se  pone de manifiesto  que en todas las provincias deberían de existir encuentros de formación para los superiores y para los recién nombrados y  que no sean  reuniones para dar orientaciones prácticas sino para profundizar asuntos que le ayudan a asumir mejor la tarea que se le ha encomendado.

Al iniciar la jornada de la tarde, el secretario de la Conferencia dio lectura a un mensaje enviado por el Padre Pedro Guillén, Provincial del Perú. Después entramos en un diálogo entorno a las tareas del superior local, entre las que se destacan: presentar  las cuentas al superior  provincial y al ecónomo provincial de la casa encomendada;  presentar las cuentas a la comunidad local;  convocar y dirige las asambleas domésticas; elaborar junto con la comunidad local el proyecto comunitario para que sea aprobado por el visitado; ; estar atento del archivo de la comunidad y también el sello; mantener al tanto a toda la comunidad local de las informaciones;  procurar que las cargas de misas sean distribuidas. Sobre este último punto surgió la reflexión de que es necesario profundizar sobre este asunto,  ya que muchas casas no lo tienen y en caso necesario  habría que replantearlo. Otra de las tareas del superior local es que cuide del libro de actas, libro de visitas canónicas, libro de visitas por oficio; también debe cuidar que se imprima los resúmenes y elementos más comunes de lo económico; el libro de crónicas; libro donde consten los nombres de los cohermanos que han pasado y quienes pertenecen actualmente a  esa comunidad local; copias de escrituras de las casas; los inventarios de las cosas de la comunidad; fotocopias de los seguros de los cohermanos; la correspondencia que llega y la que se envía; todos los proyectos que lleva la comunidad local; el testamento del cohermano.

El superior debe ser promotor de la comunión fraterna. Se nos invita a profundizar este  tema a través de la lectura de varios numerales de las Constituciones,   entre los que se destacan los números 19 y el 20.  Se recuerda que el referente de esta comunión  es la unidad en  la Trinidad, ya que  la comunión es indispensable para llevar a cabo la misión que se nos ha encomendado. De ahí la importancia de tenerla presente para la vida comunitaria. Porque así lo quiso desde el principio San Vicente. Esta se convierte en una nueva forma de vida dentro de la Congregación, ya que  no es la forma de vivir de los Franciscanos o de los Jesuitas sino de la Congregación de la Misión. La tarea consiste en  cuidar la comunión a través de la esperanza,  del perdón y  combatiendo el mal. Es necesario  recordar que a los hermanos de comunidad siempre se les debe mirar con los ojos del Padre de Misericordia.

Al finalizar esta parte dedicamos un rato a la lectura personal de un artículo titulado “Al servicio de la comunión”, para después compartir en grupos. La reflexión que obtenida de este  diálogo será objeto de reflexión en la jornada siguiente. Nuestro trabajo terminó con el rezo de vísperas y con la cena fraterna.