FIDELIDAD CREATIVA PARA LA MISIÓN
Síntesis

1 – La 41 Asamblea General de la Congregación de la Misión se ha celebrado en París en el 350 aniversario de la muerte de san Vicente de Paúl y santa Luisa de Marillac. La elección de la ciudad donde ambos inauguraron nuevos caminos de misión y caridad es un desafío añadido  para que consigamos realizar el tema propuesto: Fidelidad creativa para la Misión. (Constituciones 2).

2 – Reunidos de todas las partes del mundo, nos reconocemos depositarios de un legado que busca revitalizarse con nuevas formas en un mundo que cambia constantemente. Una nueva metodología parece pedir que se favorezca el diálogo e intercambio de experiencias en el servicio y evangelización de los pobres. Por nuestra parte, se nos invita a vencer el miedo, la nostalgia del pasado y la desilusión, y confiar más en el Espíritu Santo que sigue actuando en cada uno de nosotros. Las celebraciones litúrgicas y la oración, adornadas con el matiz internacional, el lenguaje y los ritmos, han enriquecido no sólo nuestros encuentros sino que han invocado al Señor para guiar nuestras reflexiones, controlar nuestros errores, actuar y responder al futuro con prontitud, coraje, entusiasmo y generosidad.

 EL  SEÑOR  NOS  LLAMA  EN  EL  GRITO  DE  LOS  POBRES. 

3 – Fidelidad a nuestro carisma significa seguir el amor de Cristo y el servicio de los pobres. Los pobres han llegado hasta nosotros, impactantes,  a través de los videos que jalonaban cada sesión. Los pobres no son meras categorías; son personas reales con necesidades y sufrimientos reales. Nos hablan porque esperan que les escuchemos, que oigamos sus historias y no les demos la espalda. Nuestra respuesta irá más allá del minuto de interiorización, oración personal y celebraciones litúrgicas. Como san Vicente, que contempló el rostro de Cristo en el pobre de su tiempo y fue a remediar sus sufrimientos, nosotros debemos ser también suficientemente valientes para compartir su pobreza. Movidos por el amor, iremos donde los pobres nos llamen, incluso donde otros no se atreven a ir, y siempre encontraremos formas creativas para remediar sus necesidades.

4 – ¿Quiénes somos nosotros, que queremos responder a las necesidades de los pobres? Somos “sanadores heridos.” Vemos disminuir el número de miembros en algunas provincias, aumentos esperanzadores en otras; en algunas comunidades los misioneros experimentan desencanto, mientras en otras se busca la plenitud en el ministerio fuera de la comunidad. Todo esto nos exige reafirmar el significado de ser una comunidad para la misión: a manera de amigos que se quieren bien (Reglas Comunes 8.2), solícitos por el bien de los otros, reconociendo la dignidad de los hermanos y promoviendo su plena participación en la vida de comunidad y en el apostolado, compartiendo la fe y fortaleciéndose mutuamente por la oración. El Señor nos llama a vivir y formarnos en comunidad. Agradecidos por lo que el Señor sigue realizando con nosotros, se nos anima a ofrecer nuestro estilo de vida como válido para que otros lo adopten y lo sigan.

5 – El Señor bendice nuestros esfuerzos  para ser fieles a nuestra misión. Con nuestras limitaciones, pero con generosos esfuerzos, vemos ejemplos de creatividad en los ministerios de nuestros misioneros en:

a – Atención a los pobres en situaciones extremas de pobreza;
b – Paso de intervenir en una crisis a un proceso de rehabilitación;
c – Respuestas al reto de la nueva evangelización: e.g. los alejados, la juventud:
d – Nuevas formas de misión popular: misión itinerante y misión a los pueblos indígenas;
e – Ofrecer una educación integral como camino de liberación;
f – Formación del clero y del laicado para el servicio de la Iglesia: servicio a los clérigos más allá del apostolado del seminario;
g – Diálogo con la cultura en el mundo de hoy, compromiso con el ecumenismo y trabajo por la justicia y la paz

6 – Reconocemos la presencia reducida o, en algunos casos, la ausencia de nuestros misioneros en ministerios tradicionales como misiones populares o seminarios. Por una parte, quizás esto se deba a cambios demográficos, culturales y religiosos. Por otra parte, son retos que tenemos que descubrir, o respuestas pastorales que tenemos que re-examinar para las nuevas formas de pobreza. Viendo lo que el Señor ha hecho y hace a través nuestro, nosotros, al modo de san Vicente, queremos hacer y ser más para los pobres. La llamada a la creatividad está, para nosotros, al servicio de la fidelidad a la misión.

RESPONDER CON MAYOR CREATIVIDAD A LA MISIÓN Y LA CARIDAD.

7 – Todos nosotros y nuestras posesiones pertenecen a los pobres si creemos de verdad, más allá de simples palabras, que ellos son nuestros amos y señores. La formación permanente estudia la mejor utilización de nuestros recursos mejores, los misioneros,  para la evangelización y el servicio de los pobres. Esta disposición explica la pasión con la que constantemente nos configuramos con Cristo, el evangelizador de los pobres, un proceso que implica transformación de toda la persona. Vemos la comunidad como el lugar donde valoramos nuestros dones, estimulamos iniciativas, y desarrollamos nuestras capacidades para la vida comunitaria y el apostolado. En este trabajo los textos normativos sirven como guías de acción y debemos aprovechar todas las oportunidades que ofrecen las comunidades locales, dentro de las provincias y en toda la Congregación

8 – Los recursos materiales de la comunidad es el patrimonio de los pobres, nos recuerda san Vicente. La administración inteligente de los recursos, por una parte, debe adecuarse a las normas básicas de la justicia dentro de la comunidad y, por otra parte, debe asegurar la viabilidad del trabajo de la misión y la caridad. Estructuras auxiliares dentro de la Congregación, como la Oficina de Solidaridad Vicenciana, apoya los proyectos de la comunidad y entra en asociacionismo con donantes y organizaciones financieras, asegurando una distribución eficaz y equitativa de los recursos.

9 – Dondequiera que se encuentre un servicio más eficaz del pobre, se exige que fortalezcamos la colaboración en toda la Congregación. Esto se ha expresado de varios modos:

a – En el ámbito de las Conferencias de Provincias existen programas de formación inicial, formación permanente de personal estratégico (superiores, ecónomos, formadores, directores espirituales, misioneros jóvenes, etc.), promoción de la espiritualidad Vicenciana, colaboración en misiones ad gentes, afianzamiento de las estructuras internas de las Conferencias y mayor comunicación entre Provincias
b – También se asumen preocupaciones comunes en Conferencias particulares: secularización y re-evangelización, fundamentalismos religiosos, tribalismo étnico e intolerancia intercultural, descubriendo el “rostro” del carisma y formación Vicencianos, la Palabra de Dios como elemento clave en la evangelización y en la formación.
c – Tambien abundan iniciativas dentro de las provincias o conferencias que benefician a toda la congregación: intercambio de personal, apoyo a la formación de misioneros en otras provincias, avance de los estudios Vicencianos.

10 – Conseguir la fidelidad creativa a la misión es la razón fundamental para la re-configuración en la comunidad. En el ámbito más alto, la reorganización interna de la Curia General, con responsabilidades concretas para cada Asistente General, es la respuesta a la necesidad de una coordinación más eficaz de las preocupaciones de toda la Congregación. La revisión de Estatutos es una respuesta normativa al panorama cambiante de distribución del personal y el compromiso que se da en la Congregación. La re-configuración es una respuesta creativa cuando ordena el personal y los recursos para una misión y caridad más eficaces, y no es un mero mantenimiento o consolidación de estructuras y programas que se han comprobado ineficaces. Encuentra justificación en recursos que, no sólo se utilizan mejor, sino que  fortalecen también un sentido revitalizado de pertenencia a la comunidad, y un sentido renovado de plenitud entre misioneros en un número incluso disminuido.

11 – El Cambio Sistémico suscribe el punto de vista  de que no sólo existen personas pobres sino que existen estructuras en la sociedad que mantienen oprimidos y empobrecidos a los pobres. Como práctica pastoral  se centra en romper el ciclo de pobreza en sus causas y capacita al pobre para responsabilizarse de la dirección de su propio destino.

San Vicente dijo a los misioneros, si hay algunos entre nosotros que crean que están en la Misión para evangelizar a los pobres y no para cuidarlos, para remediar sus necesidades espirituales y no las temporales, les diré que tenemos que asistir les y hacer que les asistan de todas las maneras, nosotros y los demás. (Conferencia del 6 de diciembre de 1658). El cambio sistémico es un marco para la caridad organizada y eficaz. Implica una relación entre la proclamación de la Palabra de Dios, las actividades pastorales y el compromiso con sistemas que afectan al pobre. Proyectos de cambio sistémico nos ponen en contacto con personas, agencias e instituciones fuera de la comunidad. Debemos, por consiguiente, discernir constantemente las implicaciones de tal colaboración en nuestra vida comunitaria hasta el punto de nuestro compromiso con estas agencias e instituciones.

12 – La Familia Vienciana está formada por laicos y comunidades de vida consagrada que se han inspirado por la vida y el carisma de Vicente y comparten el ethos del servicio amoroso al pobre. Lo que une a todos los miembros de la familia es el amor apasionado por el pobre a la manera de san Vicente y santa Luisa. Sirviendo al pobre experimentamos que tenemos mucho que aprender unos de otros, sin olvidar que somos evangelizados por los más pobres a los que servimos. La colaboración se construye sobre el respeto a lo específico de la misión de cada rama y la competencia de sus líderes. Al mismo tiempo, escuchamos la necesidad expresada de animación de líderes y su formación en la espiritualidad Vicenciana. La colaboración se debe buscar en todos los niveles para garantizar lo esencial: que se sirve a los pobres como una revelación del amor del Dios compasivo.