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Curso de Formaçao para Formadores - Bogotá, 1-13 de fevereiro de 2010 - Crônica 3
   
 
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Conferência Latino Americana de Províncias Vicentinas

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CRÔNICA 3

 

 

ENCUENTRO DE FORMACIÓN DE FORMADORES
Villa Paúl, Funza – Colombia

Día 3°: miércoles 3  de febrero:  

Nuestro encuentro sigue avanzando, este tercer día, con la eucaristía de la mañana presidida en esta ocasión, por el P. Agnaldo De Paula, Visitador de la Provincia de Río de Janeiro, Brasil.

Luego del desayuno iniciamos con la primera ponencia de este tercer día. El ponente: P. Juan Álvaro Zapata, sacerdote de la Arquidiócesis de Bogotá; la ponencia: Dirección Espiritual en la Formación de los Futuros Sacerdotes.

El Padre Juan Álvaro inicia su ponencia con la siguiente cita bíblica: “Pide consejo a uno que respete siempre a Dios, que tú sepas que cumple los mandamientos y tiene sentimientos iguales a los tuyos, de manera que, si tropiezas, sufrirá contigo. Atiende también a lo que te aconseja tu propio juicio, pues nadie es para ti más digno de confianza que él. El propio juicio advierte al hombre de más cosas que siete centinelas en una atalaya. Y, además de todo esto, pídele a Dios que te mantenga en el camino de la verdad”. (Si 37,12-15)

Continúa dando respuesta a la siguiente pregunta: ¿Cuál es el fin fundamental de la formación en un seminario?:

  • Hombres de manera integral.
  • Sólida formación humana.
  • Sostenidos por una fuerte y profunda experiencia de fe.
  • Capaces de comunión eclesial.
  • Enraizados en la realidad a la cual serán enviados.
  • Sirvan eficazmente a la Iglesia y a la sociedad mediante el anuncio, celebración y testimonio del evangelio de la vida (Cfr. Jn 20, 31).

Continúa exponiendo sobre la importancia y la necesidad de la dirección espiritual en la formación a la vida sacerdotal, desarrollando las siguientes reflexiones:

  • Por la configuración con Jesucristo y la vida de santidad.
  • Por la consolidación de la fidelidad vocacional y la coherencia de vida.
  • Porque es un instrumento indispensable para la formación inicial y la revisión periódica de la existencia.
  • Para percibir y ser dóciles a las inspiraciones del Espíritu Santo.
  • Por la misión que van a desarrollar.
  • Para una formación personalizada y auto-formativa en las diferentes dimensiones de la persona.
  • Por la realidad con que llegan los candidatos a las casas de formación.

Y concluye compartiéndonos algunas de las principales cualidades de un director espiritual:

  • Tener una sólida preparación doctrinal y espiritual, actualizada.
  • Que haya superado en sí mismo sus propias inconsistencias.
  • Debe gustar y tener cualidades para ejercer la dirección espiritual.
  • Haber  integrado en su ser la madurez psicológica con los dones de la vida de Dios en él.
  • Ser capaz de entender las dificultades de los candidatos para hacer las propuestas justas en el crecimiento y madurez de la persona.
  • Ser un buen instrumento del Espíritu Santo que interviene con su ayuda.
  • Tener una justa familiaridad con Dios.
  • Reservado y confidente.
  • Tener una buena capacidad comunicativa.
  • Que lleve una vida coherente, creíble.
  • Que no sea autoritario.
  • Que tenga actitudes paternas, pero no paternalistas.
  • Que sea comprensivo, pero no débil.
  • Que tenga algún conocimiento y cualidades psicológicas.
  • Es realista y equilibrado en las cosas.
  • Tiene seguridad en sí mismo y no se deja manipular.
  • Que tenga capacidad de discernimiento.

Terminada la ponencia del P. Zapata, nos dispusimos al receso de media mañana, esta vez pudiendo visitar los “stands” que las Ediciones Paulinas con sus ofertas, instalaron en los pasillos del Seminario.

Luego del receso dimos inicio a la segunda ponencia del día. La ponente: Dra. Irene Ulloa, Psicóloga de la Universidad Pontificia Javeriana; La ponencia: Proyecto de Vida Personal y Acompañamiento Psicológico.

La Dra. Irene introduce su ponencia con la siguiente frase: “La formación vicentina debe integrar dos horizontes en su proceso: ser existencial, progresiva y abierta a todas las dimensiones de la persona humana; y de igual manera sólida, metódica (dentro de la dialéctica: fe-vida, oración-acción, teoría-práctica) e inter-disciplinar”.

¿Qué es el Proyecto de Vida Personal?


Cuando hablamos de proyecto de vida, nos referimos a un aspecto concreto, instrumental y preciso de la dimensión vocacional, que inspirado en el Evangelio corresponde a  planear el futuro a la luz de Cristo, discerniendo lo que realmente somos, la realidad en que vivimos y las metas que aspiramos alcanzar,  superando aquello que entorpece en el crecimiento como persona.
El PVP va estructurando la identidad del sujeto y le permite tomar la vida en sus propias manos, logrando su unicidad a partir de un nivel significativo de autoconciencia, auto-percepción del yo en su relación consigo mismo, con los demás, con el mundo y con Dios.

¿Cómo funciona un Proyecto de Vida Personal?

Al surgir en la vida la pregunta  ¿Quién voy a ser? Se empieza a pensar en querer llegar a ser algo que todavía no se es y que implica una transformación que  requiere tiempo y dedicación, lo cual hace del PVP un proceso dinámico aplicable a todas las etapas de la vida, posteriores a la adolescencia.

En el PVP se pueden identificar los siguientes componentes psicológicos: experiencias vividas, posibilidades, necesidades, aspiraciones, actitud ante  la posición actual que se ocupa y actitud ante la posición objetiva que se desea ocupar. Estos componentes psicológicos, en la interacción con otros procesos, conforman parte importante de la personalidad; de tal manera que, el núcleo central de un PVP está dado por la orientación de la personalidad, en cuya base se halla el sistema de “motivos” dominantes. En otras palabras, el sujeto debe ser consciente de sus aptitudes, actitudes y motivaciones u orientaciones que constituyen la “tendencia general” o “dirección” de su personalidad.

¿Para qué un Proyecto de Vida Personal?


El PVP busca orientar y llevar al ser humano hasta lo mejor de sí mismo, basado en sus aptitudes y capacidades de reflexión, libertad y amor, eliminando al mismo tiempo, poco a poco, las tendencias negativas de su psique. Con este se persigue:

  • Conocerse a sí mismo
  • Tener una autoimagen y autoestima integrales y equilibradas
  • Lograr independencia y autonomía como persona
  • Forjar una filosofía propia de vida
  • Jerarquizar necesidades y motivaciones, y establecer prioridades en la vida.
  • Conocer habilidades innatas y desarrollar otras.
  • Lograr autodisciplina y auto-aprendizaje.
  • Lograr equilibrio entre las diversas facetas de la vida
  • Superarse continuamente y mantenerse abierto al cambio.
  • Ayuda a proyectar la vida hacia la sociedad y el bien común.
  • Vivir una existencia basada en las verdaderas aspiraciones personales, tanto en la dimensión personal como la social.
  • Vivir un estilo de vida marcado por el seguimiento de Jesús y por la experiencia comunitaria.
  • Buscar la voluntad de Dios en la vida.
  • Responder humana y cristianamente, con todo el ser, a la llamada que Dios hace, para que el don recibido en la vida se convierta en don entregado a los demás.

¿Cuál es el papel de la Psicología en el acompañamiento?

Todo proceso formativo, dentro del cual se inscribe el PVP (como parte de la formación permanente, aunque se inicie en el año propedéutico-o en el aspirantado) requiere de acompañamiento. La Psicología a nivel disciplinar y profesional constituye un apoyo a dicho acompañamiento dentro de la formación integral de la persona consagrada, haciendo énfasis en la relación bio-psico-socio-espiritual del ser humano, permitiendo fortalecer los procesos ya existentes de formación que se ven enfrentados  actualmente a problemáticas que incluye: inestabilidad vocacional, deserción del religioso por falta de identidad como consagrado, hasta el desencadenamiento del sufrimiento o patología psíquica.
En cuanto al acompañamiento psicológico. En este espacio, la labor del psicólogo, en las diferentes etapas de formación,  está dirigida a fortalecer el desarrollo humano de la persona consagrada, buscando:

  • Profundizar en el conocimiento de las propias capacidades y limitaciones, sentimientos y actitudes, en relación con la vocación de la persona.
  • Desarrollar la sensibilidad corporal y la madurez psico-afectivas que permitan establecer relaciones fraternas adecuadas.
  • Potenciar y cultivar la capacidad para la vida comunitaria y desarrollar el sentido crítico respecto a sí mismo, a los demás y a la realidad en general.
  • Trabajo de crecimiento personal que integre la historia personal, familiar, comunitaria y socio-cultural.

La Dra. Ulloa concluye su intervención resaltando que el PVP y los aportes de la Psicología al acompañamiento, son factores que deben contemplarse en las propuestas formativa con programas, instrumentos y medios adaptados a las situaciones concretas –etapas formativas-, y que conlleven la corresponsabilidad de los equipos y comunidades formativas, para fortalecer la estabilidad vocacional, la identificación vocacional y la formación integral,  desafíos que la formación de la vida religiosa debe afrontar hoy.

Terminada esta ponencia pasamos al rezo del Ángelus y al almuerzo.

En horas de la tarde, y luego de las actividades de recreación y deportes, nos reunimos nuevamente por grupos, esta vez sacerdotes y teólogos por separado, para socializar un poco las ponencias de la mañana. En el día de hoy y por cuestiones de metodología, no hubo plenaria. Nos volvimos a encontrar para las vísperas y la cena. Ya entrada la noche y de libre asistencia, se proyectó una película.

Nuestro encuentro sigue avanzando; llegando ya al final del tercer día.  

  

Siga las ponencias de nuestro encuentro de manera “on-line” a través de la página
web de la Provincia de Colombia en  www.co-vicentinos.org

 

 

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