DE PROVINCIAS VICENTINAS
-CLAPVI-

IV CURSO ESCUELA DE ESPIRITUALIDAD VICENTINA
CUARTA SEMANA
Del 20 al 25.02.2017

P Jair Vélez Duque, C.M

CRONICA

Con estos dos días de trabajo dirigidos por el P. Carlos Fonsatti, de la provincia de Curitiba y antes de iniciar el retiro espiritual, empezamos la cuarta y última semana del presente curso. El tema  a tratar, las “bases bíblicas de la espiritualidad vicentina”. El ponente advierte que no es  fácil definir el término espiritualidad, ya que esta palabra no existe en la Biblia  pero procurara tener un acercamiento al tema que nos ocupa.

Para introducirnos en lo que son las bases bíblicas de nuestra espiritualidad, el P. Fonsati empieza su  presentación con la pregunta ¿qué es y qué no es la espiritualidad? No es cosa fácil, ya que el mismo San Vicente nunca utilizó la palabra espiritualidad, ni la palabra místico o mística, ya que eran términos muy abstractos.  Ahora, bien, queda claro que la espiritualidad es una palabra mágica que se usa a menudo sin ninguna precisión y no es una serie de ritos ni un sistema de normas morales; la espiritualidad es la vida en el Espíritu; es vivir en el Espíritu Santo que habita en nosotros: “pues el amor de Dios ya fue derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos dio” (Rm 5,5).

Adentrados ya en el tema y para comprender el Itinerario espiritual de San Vicente, se nos recuerda que Juan y Bertranda, padres de San Vicente, fueron quienes decidieron que su hijo fuera sacerdote. En la carta escrita a su madre en 1.610,  él mismo confiesa que en su vida quería dos cosas: tener un buen empleo y ayudar financieramente a su familia.  En terminología Paulina, se puede afirmar que Vicente de Paúl  actuaba como un hombre carnal, ya que buscaba el sacerdocio únicamente para conseguir dinero.

cronica1

En  días anteriores ya nos habían advertido que  Vicente fuel el “santo que no quiso ser santo”. Todo indica que fueron los mismos hechos de la vida que lo llevaron a tan alta dignidad. Nos resulta interesante   recordar el año 1.611, ya que a partir de aquí  Dios empieza a mostrarle el camino hacia la santidad. Varios  acontecimientos en la vida de Vicente de Paúl son considerados importantes en su crecimiento espiritual: la acusación de la que fue objeto y ante la cual no se defendió,  su pobreza espiritual al sufrir por un tiempo tentaciones terribles contra la fe.

El ponente como buen historiador y conocedor de la historia y cultura europea en que vivió Vicente de Paúl, nos recordó muchos otros aspectos y momentos de la vida espiritual de nuestro santo fundador, aspectos que resulta difícil resumirlos aquí por tratarse de una crónica. Hago mención solamente de dos acontecimientos que nos remiten a los orígenes del carisma vicentino que fueron punto de partida para la conversión de San Vicente: el acontecimiento  en Folleville y poco después en de Chatillon – les Dombes, en el año 1.617.

cronica3

Continuando con la exposición, no se podía pasar por alto la sagrada escritura  que fue base y fuente de su inspiración espiritual, ya que él meditaba la Palabra de Dios con asiduidad hasta tener grabadas sus máximas en la mente y en el corazón. Su correspondencia está llena de referencias al evangelio y a ejemplos de la sagrada escritura. El texto de Lucas 4,18  representa en Vicente de Paúl el texto básico de su espiritualidad, texto que presenta el programa que Jesús llevará a cabo con su ministerio y su vida, y por lo cual será llevado hasta la cruz.  Después de su muerte este programa fue continuado por su Iglesia. En el mundo contemporáneo este programa sigue siendo “actual y urgente”.  San Vicente lo actualizó e hizo del programa de Jesús  de Nazaret su propio programa de vida. El Año Jubilar es una buena oportunidad para hacer de él nuestro propio programa de vida.

Desde el miércoles en la mañana, en la fiesta de la Cátedra de San Pedro, apóstol, dimos inicio al retiro espiritual  dirigido por el P. José Antonio Ubillus, misionero vicentino procedente del Perú. Con esta experiencia espiritual que se prolongó hasta el día viernes al medio día, completamos y pusimos fin al “VIII Curso de la Escuela de Espiritualidad Vicentina”. Con la oración de laudes ya nos habíamos introducido en esta experiencia de encuentro con Dios, con nuestros hermanos y con nosotros mismos pero a partir de las nueve de la mañana dimos apertura al retiro espiritual. Como era de esperar, la introducción fue una invitación a dejar actuar en nuestra vida la presencia del Espíritu Santo y a procurar un  verdadero encuentro con Dios a través de esta experiencia de fe.

Durante los tres días de retiro varios fueron los temas que marcaron nuestra reflexión personal y comunitaria:

  • Vicente de Paúl, hombre de espíritu y su experiencia espiritual
  • Conocer, amar y seguir a Jesús hoy día
  • El sentido de la vocación
  • La comunidad
  • La oración
  • Anunciar el evangelio hoy día

El jueves durante todo el día tuvimos la exposición del Santísimo con el propósito de adorar a Jesús en la Eucaristía y afianzarnos en la oración y en la vocación a la que Dios no ha llamado. Precisamente hoy se nos ha recordado que la vocación es una realidad dinámica, que es un llamado a la vida, que es un don gratuito de Dios y que ella surge de un encuentro personal con Dios. Cómo no darle gracias a Dios si todos somos conscientes que es El quien nos ha llamado y nos ha traído hasta aquí.  En horas de la noche rezamos el santo rosario en compañía de los seminaristas y formadores. El P. Vanderlei Alves fue el encargado de dirigir este hermoso acto mariano: luces, cantos, oraciones y plegarias se elevaban al cielo y se iban alternando en castellano y portugués. Fue un momento renovador y de compromiso mariano en este  Año Jubilar.

cronica2

Con la convicción de que no hay vida cristiana ni vida en comunidad mientras no optemos por una verdadera conversión, el día vienes tuvo una connotación penitencial. El P. Elicien Estinor a primera hora de la mañana dirigió la oración. El salmo 50 y el pasaje del Hijo Pródigo (Lc 15,11–32)) fueron los textos utilizados para la oración. Como era de esperar, se nos hizo la invitación para que nos acercáramos al sacramento de la reconciliación. En horas de la noche y en ambiente de carnaval y con el propósito de ir preparando el equipaje para el regreso, fuimos invitados por los padres de la casa a un exquisito y merecido churrasco.

Con la celebración de la Eucaristía,  presidida por el P. Odair Miguel, superior provincial, hoy sábado  dimos  clausura al presente curso.  En nombre de la Conferencia y un poco antes de la bendición final,  el P. José Jair dio los agradecimientos al  P. Odair Miguel, al P. Eliécer Okonoski, director del seminario;  a los padres  de la casa, a los estudiantes  y a los cohermanos participantes en este curso. Son muchos los recuerdos que quedan en la mente y en el corazón de esta bella experiencia vivida en la Escuela de Espiritualidad Vicentina de la cual invitamos a ser parte a todas las provincias  y misiones Latinoamericanas y Caribeñas en el año 2019.