CONFERENCIA LATINOAMERICANA
 DE PROVINCIAS VICENTINAS
-CLAPVI-

VIII CURSO ESCUELA DE ESPIRITUALIDAD VICENTINA
TERCERA SEMANA
Del 13 al 18.02.2017

P Jair Vélez Duque, C.M

CRONICA

Con la presencia del P. Daniel Arturo Vásquez, de la provincia de Colombia y después de haber regresado de la experiencia vivida en las parroquias, dimos inicio a la tercera semana de nuestro encuentro. El tema a tratar durante los tres primeros días, las virtudes vicentinas.

El ponente introduce su presentación afirmando que como vicentinos tenemos una espiritualidad que hay que conocerla y proyectarla; con el tema de las virtudes tocamos el “corazón de la espiritualidad vicentina”.  El punto de partida para su  conocimiento son las Constituciones en los capítulos del V al VII y el capítulo II de la Reglas Comunes. El origen de estas virtudes es el mismo Jesucristo.

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Al abordar el tema de las virtudes vicentinas, se enfatiza el hecho de que San Vicente solamente haya hablado de ellas  hasta el final de su vida. El fue siempre un hombre ecléctico que supo beber de distintas fuentes, es decir, recibe y adopta para llegar a lo propio. Como fundamento de su espiritualidad, además de la referencia que tuvo de los distintos autores de su época, asumió  el mundo cultural y religioso en que vivió, la Sagrada Escritura, la experiencia y el sentido del tiempo.

San Vicente fue un hombre marcado fuertemente por la experiencia de la vida, es decir, su vida y los mismos hechos que la marcaron lo llevaron a la santidad. Este es su gran reservorio y su vivero de elementos ajustados a su personalidad; él vivió la experiencia de la vida e hizo de ella su libro de cabecera. San Vicente estuvo habituado a la observación; amó las lecciones de las cosas y supo captar las enseñanzas de la naturaleza. Los acontecimientos de la vida fueron sus maestros preferidos: la vida y sus diversas situaciones lo modelaron y  se convirtieron en una señal que marcaron el horizonte de su entrega a Jesucristo en el trabajo con los más pobres  y necesitados.

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El día martes un poco antes del medio día nos trasladamos todos hacia la parroquia de Orleans para encontrarnos allí con varios cohermanos de la provincia para un momento de confraternización y para la celebración del aniversario de vida y de ordenación de  algunos de los misioneros.  Una vez que el P. Odair Miguel Gonsalves dio la bienvenida a los participantes y felicito a los festejados pasamos a manteles: diversos tipos de ensaladas y platos típicos del País estaban a disposición de padres y estudiantes.

El miércoles retomamos de nuevo el tema de las virtudes vicentinas. El ponente nos recuerda que ellas son una invitación y propuesta que conducen hacia la perfección. Cristo no sólo las propuso sino que las vivió. Si queremos optar por el seguimiento de Cristo es indispensable asumir las virtudes. Ellas nos arrancan de la mediocridad y nos alejan de los afectos de la tierra; ellas nos ponen en el sendero y en el camino de la libertad cristiana. Ahora, bien, ¿por qué estas cinco virtudes y no otras? Además de que ellas son como “las potencias del alma”, tres son los motivos:

  • Porque son las virtudes que han de vivir todos los cristianos
  • Porque ellas son destacadas en la vida de los campesinos y los pobres
  • Porque son útiles para la labor misionera

Estas virtudes son  para vivir como Jesucristo e imitarlo en su seguimiento; San Vicente  las saca de la vida de Cristo; ellas son para trabajar por la salvación de los pobres, lo que significa que hay que servir a los pobres y buscar siempre su salvación;  ellas sirven  para que el misionero sea un hombre de testimonio y manifieste con su vida y su misión la misericordia del Padre.  Son cinco porque recapitulan el sentir y el obrar de Vicente;  son fundamentales porque sin ellas no existirían  misioneros vicentinos ni obras vicentinas; ellas deben modelar y tipificar al misionero vicentino, ya que su primer y principal argumento es vivir  al estilo del mismo Cristo, quien es el autor.

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Es un hecho que para san Vicente las virtudes son adecuadas, santas y útiles. Son adecuadas porque son las propias y se ajustan a nuestro Carisma, el cual apunta a la santidad y al servicio a los pobres; son santas porque buscan la perfección, es decir, nos ayudan a identificarnos con Jesucristo; son útiles porque nos ayudan a servir a los pobres para los cuales nos hemos consagrado.

Para terminar su exposición el P. Daniel Arturo nos recuerda que estamos celebrando los 400 años del Carisma Vicentino y que ellos son una oportunidad  para ir de nuevo a las raíces del carisma vicentino,  ya que allí encontraremos el  fundamento y la razón de ser de nuestro carisma. El Año Jubilar no sólo representa un significado cronológico sino también de Kairos para toda la familia vicentina.  La pasada  Asamblea General es también un momento de renovación y actualización de nuestro compromiso y espiritualidad misionera. A nivel eclesial los documentos de Aparecida y la Evangelii Gaudium son también documentos que iluminan el carisma y nos ponen en sintonía con toda la Iglesia. No podemos pasar por alto que San Vicente fue realmente un hijo de la Iglesia.

Después de casi tres semanas de trabajo, el jueves en la tarde nos fuimos de paseo a la playa. Los padres Eder Fabricio y  Eliécer Okonoski, director del seminario,  fueron quienes nos condujeron hacia la ciudad de Paranaguá, ubicada a unos 73 kilómetros de Curitiba. Nos hospedamos en la casa de las Hijas de la Caridad, quienes muy amablemente nos acogieron. Para completar nuestro descanso, el sábado durante todo el día estuvimos visitando la isla de miel, un lugar hermoso y paradisiaco: el bosque, las playas y sus murallas hacen de esta isla un lugar encantador.

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Como buenos hijos de Dios y cumplidores de nuestro deber cristiano, hoy domingo en horas de la  mañana, celebramos la santa misa en compañía de las hermanas y pasamos luego al patio de la casa para compartir un churrasco al estilo brasileiro.  De  esta forma dimos por terminada la tercera semana y  esta experiencia de vida comunitaria donde el descanso, la recreación, las comidas  y oración marcaron nuestro encuentro. Después del medio día nos regresamos para Curitiba para prepararnos a la última semana del presente curso.