CONFERENCIA LATINOAMERICANA
DE PROVINCIAS VICENTINAS
-CLAPVI-

VIII CURSO ESCUELA DE ESPIRITUALIDAD VICENTINA
SEGUNDA SEMANA
Del 6 al 11.02.2017

P Jair Vélez Duque, C.M

CRONICA

Con la presencia del P. Francisco Salamanca, misionero vicentino  de Colombia que trabaja en Santos – Brasil, empezamos la segunda semana de trabajo. Durante estos tres primeros días centramos la atención en la historia de la Teología Latinoamericana, que tiene como fundamente la irrupción de los pobres en la historia, el surgimiento de comunidades eclesiales de base, los documentos de Medellín y Puebla, una relectura del Concilio Vaticano II, la opción preferencial por los pobres, entre otros.   El propósito del exponente: refrescar en cada uno de nosotros todo lo que ha significado esta reflexión teológica desde su inicio hasta nuestros días.

Dentro de este análisis se nos recuerda que la  teología de la liberación surge después de la teología de la cristiandad y de la  teología europea moderna hacia la segunda mitad del siglo XX. Esta reflexión se “elabora a partir de, dentro de y en función de una praxis”, Leonardo Boff.

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Entrada ya la tarde del día lunes, participamos de la eucaristía de apertura del seminario interprovincial de filosofía. La misa estuvo presidida por el P. Odair Miguel, superior provincial, concelebrada por los formadores de la casa y por un número significativo de sacerdotes. Se destaca la presencia del P. Sebastián Carvalho, asistente provincial de Rio de Janeiro.

Avanzados ya en esta reflexión, se nos recuerda que fruto de la reflexión teológica elaborada por un grupo de sacerdotes Argentinos sobre el Concilio Vaticano II, Medellín y San Miguel, el episcopado Argentino  se interroga sobre la forma de encarnar el Concilio  y toda esta reflexión teológica en su pastoral. Surge así lo que se conoce como la teología del pueblo o teología de la cultura, teología que viene a iluminar la visión que tiene el papa Francisco sobre la forma ser Iglesia desde el Pueblo de Dios, una Iglesia  que sea lugar de la misericordia gratuita, donde todo el mundo pueda sentirse acogido, amado, perdonado y alentado a vivir según la buena noticia del evangelio.

La Evangelii Gaudium del papa Francisco,  en el número 119, ilumina esta teología del pueblo, al afirmar: “En todos los bautizados, desde el primero hasta el último, actúa la fuerza santificadora del Espíritu que nos impulsa a evangelizar. El  pueblo de Dios es santo por esta unción que lo hace infalible “in credendo”, lo que significa que cuando se cree no nos equivocamos, aunque no encontremos palabras para explicar la fe.  El Espíritu es quien guía en la verdad  y nos conduce a la salvación”.

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Largas reflexiones  y serios interrogantes se suscitan entre los participantes sobre esta teología del pueblo o teología de la cultura que el papa Francisco ha ido asumiendo y presentando con claridad al hacer una conexión entre el contenido teológico y pastoral en sus discursos para llegar a lo que significa una Iglesia  encarnada.  De aquí que las conclusiones teológicas no son en la Teología Latinoamericana deducidas a partir de premisas sino inducidas a partir de la experiencia vivida.

A partir del día jueves, el ponente es el P. Gilson Cezar de Camargo, misionero de la provincia de Curitiba, quien asume como tema la cuestión litúrgica.  Su ponencia la empieza afirmando que  la liturgia más que la ritualidad es la celebración de la memoria viva de Jesucristo. Nos remite al Concilio Vaticano II, del cual afirma que fue un Concilio eminentemente pastoral a diferencia de los demás. Recuerda además,  que el único documento preparatorio que paso después en el Concilio fue el documento sobre Liturgia, gracias a la intervención de monseñor Aníbal Bugnini, C.M. Es por esto que esta Constitución reviste vital importancia para nosotros, es decir, no sólo por su contenido  sino también por el  aporte de la Congregación a la reforma litúrgica.

En horas de la tarde el grupo de filósofos participó también de la jornada de trabajo, jornada en la que se subrayó el hecho de que el Concilio utilice cuatro verbos mistagógicos que son claves para la Iglesia: fomentar, acomodar, favorecer y promover. A partir de estas cuatro proposiciones se produce todo un cambio, es decir, una verdadera reforma y cambio litúrgico. La fundamentación teológica contenida en el capítulo I de la Sacrosanctum Concilium,  es la que viene a explicar las causas de la reforma litúrgica. Se resalta también  que es a partir de  cuatro Constituciones que se comprende la verdadera reforma litúrgica: Lumen Gentium, Dei Verbum, Gaudium et Spes y Sacrosanctum Concilium.

Para terminar ya la semana, el ponente nos presentó otra serie de asuntos que tienen que ver directamente con nuestro ministerio pastoral. Hago referencia a la homilía, ya que es menester diario en nuestra vida. De ella, dijo: no es un momento para divertirnos es ante todo una vivencia;  un predicador que no prepara no es espiritual y pasa a ser un  deshonesto, es un falso profeta y un charlatán. La homilía es una invitación para la misión y no para la vida eterna,  la homilía es dirigida para una persona y no para la comunidad, ya que hay que llegar a cada individuo es particular; ella es siempre dialogal.

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Sobre la liturgia misma se afirmó  que existen dos peligros: las  ideologías, cuando se afirma que nada de ello sirve; los ritualismos, cuando existe una preocupación enfermiza por el rito. Siendo así, ¿cuál ha de ser nuestra preocupación? La presidencia de los ritos y su comprensión. El punto de partida para comprender la liturgia   es la fe,  cuyo fundamento es Jesucristo; la fe cristiana es el seguimiento de Jesucristo pero  la fe hay que entenderla no como sentimiento sino como compromiso. La fe es siempre un hecho personal.

Antes de irnos al almuerzo y prepararnos para la actividad de la noche, el ponente nos habla sobre la “mistagogía”. La liturgia tiene como significado ser memorial de Jesucristo. La liturgia tiene la fuera mistagógica de que el pasado se hace presente en el ahora. Se realiza una presencia eficaz. Nosotros lo que hacemos es una acción ministerial. Nosotros no tenemos un culto sino una memoria que es agradable a Dios.  A través de la memoria encontramos el camino de la salvación. La liturgia es un lugar de humanización. Su realización no es posible sin el paso por un rito. Esta  memoria se realiza mediante la Palabra y el Sacrificio, los cuales constituyen un único acto celebrativo.

Un poco nostálgico porque el tiempo se acaba y por su pasión por el tema tratado, el P. Gilson Cezar nos invita a que nos apasionemos por la liturgia y  a que su celebración misma sea motivo de darle gracias a Dios por estos 400 años del Carisma Vicentina. Nos invita además, a que hagamos lectura de la Conferencia del 6 de diciembre de 1.658 donde Vicente de Paúl nos habla sobre la finalidad de la Congregación de la Misión, conferencia que nos viene muy bien en este Año Jubilar.

Cuando el reloj marcaba las 6:00 de la tarde, nos dirigimos hacia la Colonia Marientau  para participar de la celebración de la misa con los integrantes  de la Pastoral Rodoviaria.  La eucaristía fue a las 8:00 de la noche y estuvo presidida por el P. Miguel Staron, superior de la comunidad local; en ella participaron varios conductores y algunos fieles de esa comunidad. Fue una bella experiencia de fe donde vivimos lo que hemos llamado Teología del Pueblo. De allí salimos a casa de una familia polaca donde había varias personas esperándonos. Para el pueblo brasileiro es signo de prosperidad  atender bien a sus huéspedes. Allí nos ofrecieron una abundante y suculenta cena.  Hoy sábado cuando recordamos a virgen de Lourdes y con la visita a las parroquias que nos asignaron, dimos por concluida la segunda semana del curso en la Escuela de Espiritualidad Vicentina.

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