CONFERENCIA LATINOAMERICANA
DE PROVINCIAS VICENTINAS
-CLAPVI-

VIII CURSO DE LA ESCUELA DE ESPIRITUALIDAD VICENTINA
PRIMERA SEMANA
Del 29.01 – 4.02.2017

P Jair Vélez Duque, C.M

CRONICA

Como estaba previsto en el programa, el domingo 29 en horas de la mañana el grupo de participantes llegado hasta el momento, participamos de la misa programada por la Provincia con algunas ramas de la familia vicentina. La celebración se realizó en la parroquia San “Vicente de Paúl” y fue presidida por el P. Odair Miguel Gonsalves dos Santos, superior provincial,   quien nos  dio la bienvenida al Brasil y al Curso de la Escuela de Espiritualidad Vicentina. Después  de la eucaristía pasamos a uno de los salones de la facultad de filosofía y teología vicentina contiguo a la casa provincial  para un momento de confraternización.

Sin que hayan llegado todos los participantes, el lunes muy temprano empezamos el trabajo con la oración de laudes y compartiendo durante todo el día nuestra experiencia de trabajo misionero y conociéndonos un poco mejor. El día martes el P. Marlio Nasayó, misionero colombiano, presentó la primera ponencia y nos introdujo en el trabajo que orientará toda la semana. Nos recordó que estamos celebrando el Año Jubilar con motivo de los 400 años del Carisma de San Vicente de Paúl. Destacó además, que para llegar a donde hemos llegado es necesario trasladarnos en el tiempo y en el espacio, para mirar las raíces profundas de nuestro fecundo y floreciente árbol vicentino.

En la jornada de la mañana del día jueves, estuvo con nosotros el P. Odair Miguel, participando en una de las conferencias. Ya para la segunda sesión de trabajo se unieron los padres Rafael Frias y Elicien Estinor, procedentes de República Dominicana y Haití, respectivamente. La reflexión de este día estuvo centrada en las fuentes doctrinales de la inspiración  vicentina, fuentes que según el P. Antonino Orcajo, fueron el “Evangelio y la Vida”.  Ellas dieron a  San Vicente la sabiduría prudente y la exigencia apostólica para hacer de él el gran maestro espiritual.

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Durante la segunda sesión y el resto del día, se hizo una fuerte resonancia al Año Jubilar, presentado mediante tres aspectos: Acción de gracias, Petición de Perdón y compromiso. Dimos gracias a Dios por tantos misioneros que durante estos 400 años del carisma vicentino  han procurado ser fieles al legado dejado por Vicente de Paúl.

Al amanecer del día viernes en el seminario empezaba a notarse un ambiente de fiesta, bombas y mensajes adornaban la casa. No era para menos: hoy ingresaban nuevamente los seminaristas para prepararse a su ingreso a la universidad  la próxima semana. Toda la jornada la dedicamos a trabajar sobre la santidad en la Familia Vicentina, santidad que nos implica a todos como miembros de la Iglesia y de la Congregación en la que estamos llamados a ser semejantes a Jesús como lo afirma el apóstol Pablo: “Porque a los que había conocido de antemano los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo” (Rm 8,29)

Ya en horas de la noche y con la presencia de todos los seminaristas, tuvimos  un espacio para compartir y para festejar la presencia de los veintidós filósofos  venidos de las tres provincias del Brasil: Fortaleza, Rio de Janeiro y Curitiba. Comida, música y alegría en cada uno de los rostros caracterizaron este compartir.

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Después de una semana bien aprovechada y con nuestra mirada centrada en Jesucristo y en la espiritualidad de Vicente de Paúl, el día sábado lo dedicamos a otras actividades.  En la salida que tuvimos visitamos en un primer momento a las Hijas de la Caridad en la casa de Betania, en San Miguel, casa que acoge a varias hermanas mayores Allí nos atendió Sor Teresa Remonatto, quien durante doce años estuvo como consejera general en Paris; visitamos  también la casa de los misioneros en reposo, casa  que se encuentra situada en este mismo sector y que es bien significativa para la provincia, ya que allí llegaron los primeros misioneros Slovenos a Curitiba en el año 1903. Es de resaltar allí la presencia de Don Izidoro Kosinski, obispo emérito de esta provincia.

Antes de regresar al seminario y con el propósito de aprovechar bien la jornada, nos dirigimos a la casa provincial donde los cohermanos nos estaban esperando para compartir el almuerzo con ellos. Pasamos luego a la capilla de la casa provincial de las Hijas de la Caridad. Visitamos también  el Jardín Botánico, un lugar extraordinario y maravilloso donde las flores y el campo manifiestan una vez más las maravillas de la creación. Hacia la media noche de este día llegaron los dos últimos misioneros que faltaban por llegar, los padres Emilio Torres y  Enrique Cornejo, provenientes del Perú. Con la llegada de estos dos misioneros nos preparamos para lo que será la segunda semana de trabajo.