– Medellín, del 20 al 25 de octubre de 2014 –

Sea esta Asamblea un momento fructífero para compartir nuestra marcha vicentina y profundizar nuestros lazos de hermandad. Esta Asamblea nos fortalezca como Conferencia, ayudándonos a buscar un continuo crecimiento misionero y una mayor colaboración interprovincial.

Desde mi participación en el Consejo General, entiendo que esta Asamblea se realiza en un momento en que dos grandes temas iluminan o deberían iluminar prioritariamente nuestros esfuerzos de reflexión y de búsqueda de desarrollo misionero de la Congregación: la reconfiguración y la nueva evangelización. Son dos temas que nos ponen en continuidad con la Asamblea General de 2010 y nos introducen en el proceso de preparación para la Asamblea General de 2016. Dos temas que configuran un horizonte lleno de desafíos y de nuevas posibilidades, un horizonte fundamental para orientar nuestra marcha vicentina, ahora y en los próximos años.

La reconfiguración, decía la Asamblea General de 2010, es una respuesta creativa que “ordena el personal y los recursos para una misión y caridad más eficaces”, debe ser “profundizada en sentido “intra -” e “inter-” provincial…” La reconfiguración es el camino para concretar la fidelidad creativa, es una propuesta amplia de conversión y de cambios para renovar y revitalizar toda la vida y misión de la Congregación, en todas sus dimensiones y niveles.  Es la interacción continua y transformadora entre el ideal vicentino y los desafíos de este momento histórico, con miras a traducir el carisma en actitudes, obras y estructuras nuevas y adecuadas a la realidad actual. En este sentido, la reconfiguración tiene una profunda relación con la propuesta de la  Nueva Evangelización. El Papa Francisco, sobre todo en la Evangelii Gaudium, nos muestra el actual escenario sociocultural, de grandes dinámicas innovadoras y desafíos pastorales y nos llama a ser una Iglesia “en salida”, teniendo la misión como “paradigma de toda acción de la Iglesia”.  Nos invita a buscar nuevas formas de evangelizar con alegría, a través del encuentro dialogal con la palabra y la realidad y sin mundanidad espiritual. La Iglesia es llamada a ser pobre para los pobres, misericordiosa, presente y actuante en las calles y las periferias, de comunión y participación, a servicio de una evangelización integral. 

Este horizonte de reconfiguración y de nueva evangelización está más o menos presente en la reflexión y en las iniciativas que la CLAPVI y las provincias, vice-provincia y regiones están procurando desarrollar en estos últimos años. ¿Los esfuerzos y los resultados son satisfactorios o todavía insuficientes, lentos y tímidos? ¿Muchas dificultades? ¿Qué podemos hacer para intensificar este proceso?  Nuestra expectativa es que podamos avanzar siempre más por este camino que exige mucha lucidez y valentía para discernir los desafíos y definir los rumbos a seguir. En este camino de grandes dinámicas innovadoras y de difíciles cambios, subrayo algunas inquietudes y expectativas que juzgo importante afrontar en nuestro esfuerzo de revitalización  de la Congregación en América Latina y Caribe:

  1. Hay entre nosotros muchos cohermanos que viven una inestabilidad en la vida espiritual, en la asimilación del carisma y en el sentido de pertenencia y de perseverancia. En teoría, nadie niega la hermosura y la actualidad de nuestro carisma. El problema se plantea cuando  carisma y espiritualidad no se reflejan demasiado bien en el estilo de vida, en los ministerios, en las estructuras y prácticas de vida, no garantizan la perseverancia y el sentido de pertenencia. Entre nosotros hay muchas situaciones donde la asimilación y la identificación con el carisma parecen poco profundas y consistentes, por ejemplo: estilo de vida y trabajo muchas veces incoherente, mucho individualismo y subjetivismo, gran dificultad de vivir y trabajar en comunidad, innúmeros cohermanos con serias dificultades personales, afectivas, vocacionales, poca resistencia humana y espiritual para la misión, frágil sentido de pertenencia – 52% de los cohermanos que viven legítima o ilegítimamente fuera de la comunidad pertenecen a las provincias, vice-provincia y regiones de la CLAPVI. Con el Papa Francisco, vemos que entre nosotros hay también “una acentuación del individualismo, una crisis de identidad y una caída del fervor”. El desafío es buscar los cambios y los medios necesarios para ayudar a los misioneros a crecer en la identificación con Cristo evangelizador de los pobres, una identificación con sólida madurez humana, auténtica calidad de vida evangélica y profunda pasión misionera por los pobres.
  2. Gran parte de nuestras provincias, vice-provincia y regiones vive una situación de fragilidad y de precariedad en relación al personal y a sus estructuras. En muchas provincias , vice-provincia y regiones hay una disminución y envejecimiento del personal; muchas obras y estructuras provinciales caminan con serias dificultades y límites; necesitamos repensar y reorganizar nuestra presencia en Centroamérica y Caribe; algunas provincias, vice-provincia y regiones viven precariamente con un cuadro de personal muy reducido; muchas provincias no consiguen abrirse a una colaboración interprovincial, más internacional y de efectiva solidaridad; existe desconfianza, miedo e indiferencia en relación a la reconfiguración. Estas y otras situaciones nos invitan dialogar ampliamente, a vencer los miedos, las resistencias y las indecisiones, a asumir con más intensidad y valentía la reconfiguración y a impulsar acciones y proyectos que cambien la realidad y generen vitalidad misionera. De lo contrario, provincias u obras importantes pueden terminar asfixiándose o muriendo de anemia. El cerrarse en prácticas y estructuras precarias o ultrapasadas pueden hacer de nuestras iniciativas y esfuerzos verdaderos “proyectos de generales de ejércitos derrotados”. Nos dice el Papa: “No podemos dejar las cosas como están”. “Seamos realistas, pero sin perder la alegría, la audacia y la entrega esperanzada”.
  3. Hay una inquietud e insatisfacción en relación a la calidad vicentina de nuestra acción misionera. Muchos misioneros se preguntan: ¿Nuestras provincias, vice-provincia y regiones son identificadas por la gente, por los obispos y por el clero y como verdaderamente “misioneras”, comprometidas con las misiones y la formación del clero y de los laicos? Nuestra acción pastoral parece ser muy restricta a las fronteras provinciales, más de conservación, ligada al contexto parroquial, centrada en actividades dispersivas, convencionales e insatisfactorias ante los actuales clamores de los pobres. Dentro de una Iglesia con conciencia cada vez más misionera, debemos trabajar incansablemente para extender las fronteras de la misión, haciendo una revisión profunda de nuestras obras, métodos, planes y estructuras pastorales. Nos dice el Papa: “¡No nos dejemos robar la fuerza misionera!”. Una opción decidida por las misiones, dentro de un verdadero espíritu vicentino de creatividad y de colaboración interprovincial, es fundamental para nuestra revitalización misionera. 

El horizonte de reconfiguración y de nueva evangelización nos invita a profundizar nuestras raíces fundacionales vicentinas, nos pone dentro del tema de la próxima Asamblea General: “CM: 400 años de fidelidad al carisma y la nueva evangelización” – “Dejémonos ser renovados por la vitalidad del nuestro carisma”. Necesitamos sumar esfuerzos para crear nuevas actitudes y prácticas para una vivencia consistente y actualizada de la vocación vicentina y recrear nuestras estructuras e instituciones. Que esta Asamblea ayude a la CLAPVI a fortalecerse como espacio de reflexión e instrumento de animación de nuestras provincias en su proceso de reconfiguración dentro de los desafíos de la nueva evangelización. “En salida, en estado de conversión misionera”, nuestras provincias, vice-provincia y regiones puedan definirse más explícita y efectivamente dentro de la sociedad y de la Iglesia latinoamericana y caribeña como un significativo y profético agente de servicio misionero a los pobres. ¡Trabajemos para construir en América Latina y Caribe una Congregación reconfigurada por la vitalidad de su vocación, una Congregación que reproduzca con valor y actualidad la audacia, la creatividad y la santidad de San Vicente de Paúl!

Pe. Eli Chaves dos Santos, CM

Roma, octubre de 2014